Un hombre golpeador ahora si tendrá tiempo para pensar y arrepentirse de haber golpeado a su mujer. La jueza correccional Carolina Parra no sólo que lo procesó, también lo envió a la cárcel hasta que llegue el juicio en su contra por las tres brutales golpizas que le dio a su esposa. Este es otro caso de violencia de género en el que la víctima volvió a convivir con su agresor y después intentó cambiar su versión para no agravar la situación de éste, a pesar de que en una de las ocasiones llegó a golpearla con una piedra y en otra intentó ahorcarla con un cinto y amenazó con prenderle fuego y matarla.
Él se llama Cristian Esteban Sergio Soria (33) y es un pintor de obra de Rawson, acusado de lesiones leves agravadas por el vínculo (tres hechos), amenazas y resistencia en la autoridad. El procesamiento aún no está firme. La jueza Carolina Parra, del Segundo Juzgado Correccional, dispuso la prisión preventiva del sujeto a raíz de que las dos primeras veces que lo denunciaron logró escabullirse y estuvo prófugo. Un informe psicológico revela que el sujeto sería un paranoico, impulsivo y agresivo.
La esposa, de nombre Deisy, declaró en la causa que Soria le ‘hacía problema de todo’ desde que ella se anotó en el plan ‘Ellas hacen’ y empezó a ir a la escuela para terminar el secundario. Uno de los ataques ocurrió el 9 de diciembre de 2014, después de que su esposa regresara del centro con su hija de 10 años. Soria le hizo una escena de celos, empezó a insultarla y la tomó a golpes de puño y patadas dentro de su casa ubicada en Rawson. Aquella vez, él se marchó de la vivienda, pero volvió el 14 del mismo mes y la agresión fue peor. Se metió por una ventana y sorprendió a la esposa mientras dormía. Con una piedra, empezó a pegarle en la cabeza. También le dio trompadas.
Tras la golpiza volvió a desaparecer, pero a principio de 2015 se reconcilió con la mujer y retornó a la casa. Sin embargo, el 16 marzo último la atacó nuevamente: la tomó a golpes, la desnudó, le puso un cinto en el cuello y encima amenazó con rociarle nafta y prenderle fuego.

