El agente Ricardo David Montero (24) dijo estar arrepentido por matar a dos colegas (Foto sanjuan8.com).

 

El juez en lo Correccional Eduardo Agudo procesó con prisión preventiva a dos policías, por los homicidios culposos triplemente agravados de tres colegas en sendos accidentes de tránsito ocurridos en julio pasado en Chimbas y Santa Lucía. El agente Ricardo David Montero (24) conducía borracho y con exceso de velocidad un Chevrolet Aveo (iba con otros dos policías con los que estuvo en una fiesta) cuando chocó de frente a dos agentes en moto que volvían a sus casas tras salir de trabajar: el iglesiano Damián Ramón Vega (25) que murió en el acto, y Marcos Luna (21) que falleció días después. A Vega se le había pasado el colectivo y la mañana del 10 de julio, su compañero Luna se ofreció a llevarlo a su casa, pero cuando transitaban por Tucumán, unos 200 metros al Sur de Centenario, en Chimbas, Montero los embistió y provocó la muerte de ambos. Este doble resultado mortal fue el otro agravante que le aplicó el juez a la hora de decidir que siga preso.

 

El cabo primero Claudio Díaz conducía a más de 120 km por hora y tenía 1,84 gramos de alcohol en sangre cuando atropelló y mató a una agente.

 

En el caso del cabo primero Claudio Díaz (36) coincidieron dos de los agravantes impuestos a Montero: tenía 1,84 gramos de alcohol en sangre y conducía su VW Amarok con exceso de velocidad (a más de 120 km por hora). Pero luego del siniestro incurrió en otra falta grave: se dio a la fuga tras atropellar desde atrás y matar a la agente Maribel Verón (26), que volvía a su casa en moto por Circunvalación (entre San Lorenzo y Libertador, Santa Lucía) la noche del pasado 11 de julio.

Díaz cayó enseguida porque se presentó a hacer un adicional en una empresa de gas y un colega no lo dejó entrar a trabajar, por su ebriedad y los daños de su camioneta.

 

El juez Eduardo Agudo no dudó en dejar presos a los efectivos.

 

Además, el juez ordenó un embargo de $750.000 a cada uno de los policías procesados


"Con la excesiva cantidad de alcohol en sangre de Díaz y la altísima velocidad que traía, su VW Amarok se convirtió en un arma de fuego y Díaz en un homicida (...) sólo faltaba que alguien se atravesara (...) ya que convirtió el pedal del acelerador en un gatillo de un arma letal", dijo el juez en su fallo.