Duro golpe. Los 57 kilos de marihuana incautados valen unos $855.000, dijeron fuentes del caso.

 

Estar presos y procesados con otros 31 sospechosos por ser parte de tres bandas narcos desbaratadas el 28 de julio pasado (les secuestraron más de 50 kg de marihuana), no fue obstáculo para dos sospechosos que, desde prisión, seguían en el manejo del comercio de las drogas por vía telefónica, a pesar de que el uso de esos aparatos está prohibido en la cárcel. Pero fue justamente esta modalidad su talón de Aquiles. Y ayer recibieron otro duro golpe, cuando el juez federal Leopoldo Rago Gallo ordenó a la Policía Federal frustrar el desembarco en San Juan de casi 57 kilos de marihuana que tres mujeres traían en colectivo desde Buenos Aires (la droga es de Paraguay) distribuidos en 61 paquetes dentro de valijas, dijeron fuentes policiales y judiciales.

Los policías las detuvieron sobre el mediodía de ayer apenas bajaron en la Terminal de Ómnibus de Caucete y se disponían a tomar un remís, con la intención de eludir el control de Gendarmería en la Terminal de Capital.

Para entonces, los pesquisas ya sabían que una de ellas es pareja de uno de los detenidos de la megacausa (no fueron identificados) y que no le importaba usar a su propio bebé para no levantar sospechas. Se supone que las otras dos sospechosas habrían cumplido un rol de "mulas", pero será el magistrado quien determine si cabe o no aplicarles una figura delictiva más grave, indicaron.

Lo que sí se sabe es que con el golpe de ayer la banda tendrá bastantes complicaciones para seguir con el comercio, pues se estima que cada kilo de marihuana en el mercado negro sanjuanino, sin fraccionar, cuesta unos $15.000 (unos $855.000).