Ayer cerca del mediodía una anciana de 85 años apareció asesinada y calcinada a no más de 80 metros de su casa, en una finca de El Rincón, Caucete. Lo extraño es que el hermano de 82 años, que vivía con ella, dijo que no sabía qué le había pasado a la mujer. La principal sospecha apunta hacia él.

También es sospechosa una pareja de mendocinos que ocupaba otra casa lindera que les prestaban los dos ancianos y que afirmaron que no vieron nada y que cayeron en contradicciones, según fuentes del caso. Incluso el hombre de la pareja tienen antecedentes penales. Las tres personas fueron detenidas.

El cuerpo estaba quemado en un 70 por ciento y yacía encima de una improvisada fogata con caña y ramas. En la parte del rostro tenía un trozo de tela, como si le hubiesen tapado la boca o el rostro. En la frente detectaron un posible golpe, también presentaba una fractura en el húmero y en otras parte del cuerpo, según los investigadores.

Que fue un crimen, nadie lo duda. La hipótesis es que Jacinta Emilia Quinteros (85) fue atacada en otro lugar, posiblemente dentro de su casa, y después fue arrastrada hasta esos matorrales donde le prendieron fuego con cañas y algunos trozos de leña.

Todo eso pone en la mira a su propio hermano, Ramón Heriberto Quinteros (82), quien hasta anoche seguía detenido. Y es que a los investigadores no les cierra que, siendo que dormía en otra pieza de la misma vivienda, no haya escuchado o visto algo. Lo mismo que Alberto Bustos (24) y su pareja, Micaela Sepúlveda (34), que vivían al lado.