Mendoza, 17 de junio.- Entre ajustes de cuentas, peleas entre conocidos y familiares, asaltos y demás móviles, los asesinatos han experimentado un crecimiento en lo que va del año, al menos en comparación con los ocurridos desde 2007.

De acuerdo con estadísticas propias y del Poder Judicial (el ministerio de Seguridad tiene como política desde la época de Jaque el no mostrar los números del delito), en lo que va de 2012 han sido asesinadas 58 personas en la provincia, lo que suelta un promedio de 11,8 seres humanos que pasaron a mejor vida porque otro lo decidió.

En ese sentido, los números de los años anteriores fueron levemente inferiores.
Así en 2007 hubo un promedio de 8 homicidios por mes, en 2008 la cifra fue de 10,9, en 2009 el número promedio bajó a 9,91, en 2010 el número fue de 9,08 y el año pasado la cifra descendió a 8,50.

El muestreo comparativo indica que en estos cinco meses y medio del año en curso los crímenes llegan al punto máximo en referencia al último lustro.

El que más duele

Si bien la pérdida de una vida siempre es la pérdida de una vida, está claro que para las autoridades de Seguridad las muertes que más duelen son las que son producto de una situación de inseguridad.

También hay que recalcar que en muchos casos la amplificación que hace la prensa de algunos hechos provoca una reacción más evidente de parte de la población.

Los efectivos policiales lo saben: "no es lo mismo que dos QRJ (así se les llama a los delincuentes en el código Q) se maten entre sí a que maten a una maestra de clase media y madre en un asalto", tal como grafica un efectivo.

Por eso, en esta semana y con los casos del abogado Adolfo Moreno y la empleada bancaria María de Lourdes Gordillo, el inestable tema de la inseguridad, que ninguno de los últimos cinco o seis gobiernos ha podido domar, volvió a estar en boca de todo el mundo.

En ese sentido, y de acuerdo con las estadísticas con que cuenta este diario, de los 58 asesinatos cometidos este año, la porción que le corresponde a situaciones de inseguridad son las menos: comprobados, al menos por el trabajo periodístico propio, un total de 8 personas fueron ultimadas en hechos vinculados con robos: en ese ítem se encuentran tanto víctimas como victimarios (los cuatro casos en que ladrones fueron ultimados mientras cometían un atraco).

Las armas

En lo referido a las armas utilizadas en los asesinatos, siempre de acuerdo a las estadísticas conseguidas por este diario, los revólveres y las pistolas son por lejos las más usadas para cometer los hechos.

En este 2012, de las 58 personas asesinadas, 36 de ellas (es decir un 60 por ciento) fueron ultimadas a balazos. El problema de las armas de fuego en manos de delincuentes es un asunto del que el Gobierno Nacional se ha hecho cargo. Hace pocos días, en Mendoza culminó el Plan Nacional de Entrega de Armas, por el que se recuperaron 1.153 armas y más de 5 mil municiones.