Nueve días después de quedar detenida por el confuso episodio en que su expareja terminó muerta por ingerir un insecticida, Verónica Arancibia (28) pudo volver a su casa. El juez Pablo Flores la liberó ayer luego de conocer su versión de los hechos a través de una declaración informativa (no indagatoria), en la que estuvo asistida por Faustino Gélvez, dijeron fuentes judiciales. Así, la joven quedó a un paso de ser desligada completamente del caso, tal como anticipó este diario.
¿Qué le dijo al juez? que aquella mañana del domingo 2 de octubre pasado, su expareja y padre de sus tres chicos, el jornalero Juan Ariel Coria (34), llegó molesto a su casa de la Villa Santo Domingo, en Rawson, y la atacó porque pensó que horas antes, en la madrugada que salieron juntos a un boliche, ella lo hizo meter preso por la pelea que mantuvo en ese local nocturno.
Que por esa razón discutieron hasta que él le dijo que iba a tomar veneno. Y que, ante su sorpresa, ingirió un trago. También aclaró que intentó darle leche para contrarrestar el efecto y, al no poder, salió a pedir ayuda y con vecinos llamaron a la ambulancia, pero nada pudo hacer, precisaron las fuentes.
En el Primer Juzgado de Instrucción (secretaría a cargo de Eduardo Raed), habrían entendido que la versión de la joven se corresponde con el resto de la prueba, al menos sus vecinos inmediatos dijeron haber escuchado la discusión e instantes después presenciaron cuando ella salió, desesperada, a pedir ayuda.
Además, en el cadáver no encontraron elementos para sospechar que ella pudo engañarlo o dominarlo para hacerlo tomar el veneno, precisaron.
Arancibia y Coria se habían separado al menos tres meses atrás, a causa de la conflictiva relación que mantenían. Por esa razón los parientes de Coria se sorprendieron cuando ella lo llamó para salir -dijeron- y que al otro día apareciera muerto. Pero la idea de un crimen, no prosperó.
