Daniel (20) y Rodrigo Sánchez (22) son hermanos y a su corta edad prácticamente se han quedado sin familiares cercanos: cuando tenían 7 y 9 años perdieron a su padre y, como pudo, su mamá Marcela Vergara los sacó a flote. Pero el año pasado, la muerte volvió a lastimar a esos jóvenes. En junio, Marcela falleció y cuatro meses después, Rosa Pelayes, la abuela de los muchachos, no superó perder a su hija, se deprimió y un accidente cerebro vascular acabó con su vida. Estas dos últimas pérdidas fueron un golpe bajo para Daniel, actualmente con terapia para poder superar una gran depresión.
Las situaciones desgraciadas parecer empeñadas en no abandonar a los hermanos: a las 21.30 del jueves, un incendio destruyó casi por completo la casa que habitan con su tío Daniel Vergara (apicultor) en Aberastain 1302 Norte, en Concepción, Capital.
Daniel está convencido de que alguien arrojó un resto de fuego que fue a dar justo en un depósito con maderas y cosas en desuso. Las llamas se propagaron rápido hasta el techo de la vivienda, destruyendo maderas y colmenas en desuso. Después, el fuego alcanzó la habitación de Rodrigo y dañó su cama, ropa, apuntes, su computadora, su celular, su billetera con documentos y un mueble con fotos de su familia. Encima, el hollín afectó el resto del inmueble, precisó el mayor de los hermanos.
El muchacho comentó que toca por hobbie la guitarra en 3 bandas y que está en segundo año del profesorado en psicología y de la carrera de ingeniería química. Su hermano estudia una carrera en la escuela de música y no trabaja a raíz de su depresión. Rodrigo contó también que no tienen pensiones y que subsisten con el poco dinero que obtienen vendiendo parcelas de un terreno de Chimbas. ‘La verdad hicimos un mal negocio con el terreno y nos entra poca plata. Lo poco que obtuve lo usé para reparar esta casa. Doy clases de apoyo en un instituto para ganar unos pesos extras y mi tío también se la rebusca con el tema de la miel y otros oficios’, dijo el joven.
Justamente, el jueves, Rodrigo llegó a su casa después del instituto y no encontró a nadie. El chico le dio de comer a su perro, lo sacó afuera y se sentó en el comedor a ver el segundo tiempo de River vs Boca. ‘El perro estaba inquieto, pero pensé que era porque tenía hambre. En realidad era por el incendio, porque justo ahí un vecino vino a avisarme que se me quemaba la casa’, señaló el damnificado. Sánchez, tres vecinos y tres dotaciones de bomberos lucharon hasta las 00.30 de ayer para controlar el dañino siniestro. ‘El fuego no fue por un cortocircuito porque en ese sector no hay electricidad. Un vecino vino a decirme que vio a una persona fumando y sospecho que arrojó la colilla y eso causó todo. No me gustaría pero creo que voy a tener que dejar una de las carreras para trabajar y así poder reparar los daños’, comentó el estudiante.
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