Ocho años después, quedó sin culpables el escandaloso caso de presunto abuso y corrupción sexual de una jovencita atribuidos a su propia madre y a su pareja, un hombre que fue sacerdote y diputado provincial. Primero, porque 7 años después de la denuncia que puso la chica, entonces de 15 años, contra ese hombre, Juan Carlos Icazatti, y su mamá, ocurrieron dos hechos claves: el principal sospechoso cayó en un estado de insanía mental y a mediados de diciembre pasado falleció, a los 77 años. Y ayer, los jueces Eugenio Barbera, Eduardo Gil y el subrogante Ernesto Kerman (Sala III, Cámara Penal) absolvieron por el beneficio de la duda a la otra sospechosa, la mujer de 42 años, dijeron fuentes judiciales.
El último miércoles, los fiscales José Eduardo Mallea y Ana Lía Larrea, habían pedido 12 años de cárcel para la mujer, por la presunta corrupción sexual de su hija en complicidad con el ya fallecido Icazatti. Se basaron, entre otras pruebas, en numerosos informes psicológicos sobre los signos de abuso en la chica y los que retrataban a los sospechosos como depravados y psicópatas, dijeron fuentes judiciales.
En cambio el defensor de la mujer, Miguel Dávila Saffe, pidió la absolución. Entendió que su clienta había sido una víctima más de los atropellos y abusos cometidos por el exsacerdote y que no había tenido participación alguna en las maniobras contra su hija, pues así lo había revelado la propia denunciante cuando declaró en el juicio y contradijo su versión inicial.
Más allá de la decisión de los magistrados, el caso no está firme. Luego de conocer los fundamentos de la sentencia, la fiscalía podrá decidir si pide o no la revisión del fallo en la Corte de Justicia.
