Hasta el piloto Marcos Di Palma, ilustre vecino en la localidad bonaerense de Arrecifes, había sobrevolado la zona en su avión en busca de Francesca Caporossi, de sólo 1 año y medio. Y nada. Cerca de las 18, la alegría se extendió como un reguero cuando se supo que Chester, un Labrador de los bomberos de Santa Fe, olfateó hasta dar con la niña en el baño de un primer piso a sólo 7 cuadras de su casa. Final feliz por una lado, misterio por otro: el papá de la nena, Carlos, quedaba preso por orden de un fiscal sospechado de participar en la maniobra de la desaparición ya que tiene relación con la casa donde encontraron a la beba.

