La versión defensiva Pedro Oris (34) de que su hijastra Camila (8) fue golpeada varias veces y quedó al borde de morir por tres violentos ataques de su propia madre entre el 15 y el 25 de octubre, incluso con una asadera en la cabeza, no prosperó ante el juez de Instrucción Alberto Benito Ortiz. Es más, el magistrado dejó de considerar como lesiones graves ese ataque que el 25 de octubre pasado terminó con la nena internada al borde de la muerte. Y luego de la indagatoria le atribuyó al hombre delitos más graves: según fuentes judiciales, para el magistrado la evidencia demuestra, por ahora, que Oris cometió tentativa de homicidio agravado por femicidio (violencia de género) y lesiones leves reiteradas contra la niña. También le imputó abuso sexual gravemente ultrajante y coacción agravada por el uso de un arma contra la madre de la nena, la docente Alejandra Ríos, precisaron voceros del caso.

Estos últimos delitos se le atribuyen porque la mujer dijo haber sido obligada a practicarle sexo oral y porque acusó a Oris de haberle apuntado con un arma de fuego, para que dijera ante la Policía que su nena se había lesionado gravemente al caer y ser arrastrada por un caballo en su finca de Santa Lucía, precisaron voceros judiciales.

Así, Pedro Oris quedó bastante comprometido como único detenido en el caso, pero la situación de la docente ya no es tan aliviada: el juez rechazó su pedido de tenerla como parte querellante (es decir como damnificada) y le prohibió el contacto con su hija hasta tomarle una declaración no jurada y con asistencia de un abogado, es decir como sospechosa (Ver La mamá…).

La situación de Oris es la más complicada de todas, porque, en teoría, la escala penal del conjunto de delitos que le atribuyen (estimativamente entre 4 y 30 años) no le permite la excarcelación.

Precisamente para evitar la grave situación de su cliente, es que su defensor Leonardo Arancibia ofreció testigos para reforzar la versión de que Oris, en todo caso, siempre medió a favor de la niña para impedir los malos tratos, la sobreexigencia y los duros ataques de la docente.

Una vez que el juez analice toda la evidencia, incluso el relato de la propia víctima, resolverá si Oris recuperará o no su libertad y si debe o no procesarlo por los graves delitos que le imputó. Es así porque en toda investigación la calificación de ilícitos atribuidos a un imputado es provisoria y puede variar.