La psicóloga Ana Lía Rodríguez Esteso reveló ayer en la Sala I de la Cámara Penal que detectó signos de un posible abuso sexual en contra de Camila por parte de Pedro Oris (36), actualmente enjuiciado junto con la mamá de la víctima, Alejandra Ríos (39), por la supuesta tentativa de homicidio en contra de esa niña, perpetrada el 25 de octubre de 2013, dijeron fuentes judiciales. La declaración de la profesional se sumó a los dichos de la expareja del padre de Camila, Cristina Bravo, y a los de la psicóloga que abordó a la nena en Cámara Gesell, Inés del Pilar Rodríguez. Bravo declaró que Camila le contó que Oris abusaba de ella, y Rodríguez dijo que ‘no descartaba’ un abuso sexual.
Por eso es que ahora lo más probable es que el propio fiscal del caso, Gustavo Manini o la Asesora de Menores, Patricia Sirera le pidan a los jueces Silvia Peña Sansó, Juan Carlos Caballero Vidal (h) y Raúl José Iglesias, que ordenen una investigación contra Oris en una fiscalía. El propio padre de Camila, Javier Brusotti, también podrá denunciar, precisaron.
La revelación del posible ultraje sexual contra esa niña que se salvó de milagro, no es nueva. Cuando Bravo se topó con esa revelación se la comunicó a la psicóloga Rodríguez Esteso y esta, a su vez, lo informó en el Primer Juzgado de Instrucción.
La versión judicial es que entonces no se motorizó ninguna investigación ya que, al ser un delito de instancia privada, consideraron que el único habilitado para denunciar era el papá de Camila, Javier Brusotti, pero eso no ocurrió y en Tribunales se desconoce porqué (Brusotti no pudo ser localizado por este diario).
Ahora se considera que no sólo Brusotti está habilitado para denunciar, pues existen numerosas leyes que amparan ‘el interés superior del niño’.
En la jornada de ayer declaró la tercera expareja de Oris, Sandra Garay, quien lo abandonó al mes de convivencia porque la golpeaba. Y también los papás de Alejandra Ríos, Hugo Ríos y Marina Bertaggia, quienes se encargaron de mostrar a Oris como un sujeto que sometía a su hija y les impedía que tuvieran contacto con ella y su nieta.

