Un viaje de Marquesado al barrio Cesap, en Rivadavia, para visitar a la tía de un amigo, se convirtió ayer para Miguel Alejandro Bazán (18) en una madrugada de pesadilla. Porque cuando llegó a destino fue invitado a un cumpleaños en otra casa y al salir de esa fiesta un momento para comprar algo de bebida en compañía de un amigo, ambos fueron atacados por una patota. El mismo Miguel explicó que alrededor de 15 sujetos les dijeron que qué hacían en el barrio, golpearon a su amigo y, cuando salió a defenderlo, recibió un ataque tan violento que al final solo sintió mojada la ropa y que avanzó unos 10 metros antes de desplomarse, desmayado.

La humedad de su ropa era sangre, que brotaba de la zona de su pantorrilla izquierda, su muslo derecho y, la más peligrosa, en el costado izquierdo de su pecho. Ocurrió a las 3 de ayer y el mismo Miguel (ayudante de albañil, estudiante secundario) contó que el violento ataque no cobró su vida porque su amigo Emilio Fernández lo llevó en el acto al hospital Marcial Quiroga, donde ayer seguía internado.