El fiscal Carlos Rodríguez pidió ayer a un tribunal que condenara a 15 años de cárcel a un exgremialista de 45 años, porque a su entender, no caben dudas de su autoría en dos delitos aberrantes: las dos violaciones que perpetró contra su propia hija cuando tenía 13 años, y los manoseos en contra de una de sus cuñadas, cuando tenía 12 años y la mandaban a quedarse a la casa del acusado porque su papá estaba enfermo, dijeron fuentes judiciales.

La defensa del imputado, en cambio, pidió absolución. Cuestionó que se hicieran informes psicológicos y no pericias en las niñas y, principalmente, insistió en el hecho de que no fueran entrevistadas con el sistema de la Cámara Gesell situación que, en su opinión, es obligatoria por ley pues de no hacerlo así se vulnera su derecho de defensa. Por esa razón había planteado una nulidad, pero los jueces Ricardo Alfredo Conte Grand, Eduardo Gil y Matías Parrón (Sala III, Cámara Penal) rechazaron ese pedido.

Ahora, el tribunal debe sentenciar.

La traumática situación se conoció en junio de 2011. Fue cuando la esposa del sospechoso se enteró por boca de su mamá que una de sus hermanas, por entonces de 19 años, le había dicho que años atrás fue manoseada de noche por el detenido. Y que al despertar, el acusado se escondía bajo la cama o huía corriendo.

Cuando la mujer comentó el asunto con su hija mayor se topó con una realidad mucho más grave: la chica le dijo que una de sus hermanas había sido violada por su papá y esa jovencita ratificó las aberrantes maniobras antes de estallar en llanto.

Entonces la mujer echó de la casa a su marido y denunció todo, aunque la detención del acusado recién se produjo un año después, el 14 de agosto de 2012, cuando el juez de Instrucción Guillermo Adárvez consideró que las pruebas, sobre todo el informe de los psicólogos, daban cuenta de los signos de abuso en la hija del acusado (paranoia, hipervigilancia, culpa, angustia) y también en su cuñada.

En ese momento el exgremialista cargaba con otra denuncia por violencia doméstica, pues luego de ser echado volvió a la casa por un pedido especial de sus hijas a su madre. Pero entonces amenazó y golpeó a su exmujer por negarse a tener sexo, pues pretendía que todo volviera a ser como antes, indicaron.