¿Es posible que una nena sea violada tres veces entre los 4 y los 6 años y que nadie lo note? Para el fiscal Gustavo Manini, las pruebas demostraron que los ultrajes fueron totalmente posibles y cometidos por el propio cuñado de la víctima (hoy de 13 años), un plomero de 29 años del departamento San Martín. Por eso le pidió ayer al juez de la Sala I de la Cámara Penal, Juan Carlos Caballero Vidal (h), que lo condenara a 12 años de cárcel.
El defensor Ismael Hidalgo, entendió en cambio que semejante delito no pudo pasar desapercibido por la escasa edad de la menor y por eso pidió la absolución de su cliente, dijeron fuentes judiciales.
El sospechoso en cuestión fue identificado solo por sus siglas A.C.B. para preservar a la menor. Y desde que fue detenido, en abril del año pasado, negó siempre haber perpetrado los graves ultrajes sexuales que le atribuyen.
Todo se conoció el 13 de abril de 2014, cuando la víctima, entonces de 12 años, le dijo a una de sus hermanas que su cuñado la había sometido tres veces: la primera vez cuando tenía 4 años y quedó al cuidado de la esposa del acusado, porque su mamá estaba internada. La segunda ocasión, meses después, cuando jugaba con barro en el fondo de su casa y el sujeto la sorprendió allí, a pesar de que la familia estaba en el interior de la vivienda.
Y la última vez cuando tenía 6 años y su cuñado simuló llevarla en bicicleta, cambió de rumbo y la volvió a ultrajar.
La niña describió la terrible situación que atravesó en Cámara Gesell, y dijo que no había dicho nada antes porque el sospechoso amenazaba con golpearla.
Según las fuentes, los psicólogos informaron que la menor no mentía y que presentaba las huellas del daño psíquico que dejan los abusos sexuales.
Esa, entre otras pruebas, fue remarcada por la fiscalía al momento de pedir condena para el acusado.
El defensor Hidalgo alegó que, si bien el médico certificó que la niña no era virgen, aclaró que una violación a tan corta edad debió haber dejado lesiones muy graves que hubieran obligado a internarla porque su cuerpo no estaba preparado. Para el defensor no resulta creíble que la madre la bañara y le cambiara ropa y tampoco notara nada.

