La fiscal de Cámara Alicia Esquivel Puiggrós, le pidió al juez José Atenágoras Vega (Sala II, Cámara Penal) que mande al Servicio Penitenciario alguna instrucción para que realicen mayores controles a la hora de saber qué tipo de personas visitan a los presos. También le solicitó que ordene investigar si los penitenciarios cometieron algún delito (¿falta de cumplimiento de los deberes de funcionario público?) porque dejaron ingresar a la cárcel elementos que, en teoría, no deben estar en poder de los internos, como celulares, cargadores y chips.
Los planteos de la fiscal se hicieron durante el juicio que actualmente se sigue contra Mario Daniel González (36), quien está acusado de intentar matar de un tiro a su pareja Valeria Vera (38), actualmente discapacitada (casi no puede hablar y se alimenta por sondas) y con la bala aún alojada en su cabeza, por aquel disparo que recibió en su rostro el 16 de agosto de 2014 en el barrio Teresa de Calcuta, Pocito.
Fue así porque durante el juicio, un penitenciario declaró que ‘de casualidad’ se enteraron que Vera era la supuesta víctima de González y le prohibieron ir a verlo, pero luego de que lo visitara 12 veces entre enero y junio de 2015.
La otra situación que le pareció irregular a la fiscal se desprendió el testimonio de un hijo de la mujer: dijo que durante las noches ella hablaba por teléfono con su supuesto agresor. Al ordenarse una requisa en ese pabellón, detectaron una punta, 3 cargadores, chips y 6 teléfonos celulares, uno de los cuales estaba en la celda de González aunque otro preso se atribuyó la propiedad, dijeron fuentes judiciales.
El caso contra González es muy llamativo, pues Valeria Vera siempre lo protegió y dijo que ella se pegó el tiro aquel 16 de agosto. Y ayer el médico forense Eduardo Recabarren pareció apoyar esa versión: por varios estudios se supo de la trayectoria de la bala y dijo que es compatible con una autoagresión.

