La investigación en Bariloche, Río Negro, por la desaparición del policía Lucas Muñoz, ocurrida el último 14 de julio, tuvo dos avances ayer: encontraron un teléfono celular que podría ser el suyo en un rastrillaje con perros entrenados y la fiscalía imputó a otro uniformado por “encubrimiento agravado y abuso de autoridad”, informaron fuentes judiciales.
