Una familia puso alarma en su vivienda, con monitoreo incluido, para estar a salvo de los ladrones y a los dos días de instalarla le entraron a robar en horas de madrugada. Lo peor de todo es que se llevaron los 30.000 dólares, o dicho de otra forma algo de 130.000 pesos, que eran producto de una herencia y que guardaban como ahorros.
La dueña de casa estaba indignada con la empresa encargada de controlar la alarma, ya que no detectó lo que ocurría, y también con la Policía porque dijo que tardaron una hora y media en llegar.
Las víctimas fueron María Yanzón, una docente que trabaja como empleada legislativa, y sus dos hijos que viven en la manzana 29 del Bº Aramburu, en Rivadavia. La mujer contó que la empresa ‘El Guardián’ instaló la alarma el viernes último. Eso les llevó tranquilidad, pues el tipo de servicio que contrataron consistía en que la empresa se encargaría de monitorear los censores de la alarma las 24 horas del día y en caso de detectar alguna irregularidad enviaría a un vigía y llamarían a la Policía, explicó un investigador.
Confiados, Yanzón y sus hijos salieron el sábado alrededor de las 20 para participar de una fiesta familiar. ‘Volvimos como a las 4 del sábado y nos encontramos con que habían entrado a robarnos. Rompieron y desconectaron los sensores y la bocina de la alarma y se metieron por una ventana (con rejas) del fondo. La empresa que tenía que controlar la alarma no sabe qué pasó. Ahora me dicen: no funcionó la comunicación’, señaló la damnificada. Los vecinos le contaron que tampoco escucharon nada extraño, pese a que seguramente los delincuentes anduvieron por los techos y al menos rompieron unas rejas del fondo.
Los ladrones entraron al dormitorio de la mujer y revolvieron todo, ahí encontraron esos 30.000 dólares que guardaba en un mueble. ‘Esa plata que robaron era de una herencia, eran mis ahorros de toda la vida’, dijo dolida. También se llevaron algunas prendas de vestir y de paso, de pura maldad, le rayaron la pantalla de un televisor LCD. ‘Ésta es la inseguridad que vivimos. Los de la empresa de alarma llegaron media hora después de que les llamé. Y la Policía se demoró como una hora y media en venir. Nos cansamos de llamar al 911’, comentó molesta María Yanzón.
