Dicen que hasta hace un año y medio Víctor "El Filo" Castro (23 años) era un campesino normal. Dicen también que de un día para otro empezó a comportarse en forma extraña, a deambular solo por las noches, a pie o a caballo. Que de día podía irritarse de repente por cualquier cosa, hasta ponerse violento. Que cuando se alteraba era capaz de levantar un auto, solo. Dicen que semejante cambio de conducta fue atribuido a una brujería. Que por eso su familia lo llevó a más de un curandero. Y que hasta lo sometieron a rituales exorcistas para sacarle el mal, convencidos de que está poseído.
El comentario es vox pópuli entre puesteros y vecinos del joven en la zona de El Refugio, unos 50 km. al Este de Las Casuarinas, en 25 de Mayo. Y llegó a cobrar cierto grado de certeza entre los policías que lo tienen preso por el crimen de un vecino suyo, el baqueano Zacarías Azcurra, el anciano de 76 años que se perdió de vista el lunes de la semana pasada y el viernes apareció enterrado en el corral de su puesto "El Hachador", con un escopetazo en la cabeza.
Según fuentes policiales, desde el día en que el joven fue apresado empezaron a notar que casi no duerme, que se la pasa parado con una mirada extraña de brazos cruzados frente a la pared del calabozo. También dijeron que hasta lo escucharon emitir sonidos extraños, como aullidos, por las noches.
¿Realidad o simulacro? Legalmente, el asunto tiene relevancia, porque si Castro sufre alteraciones mentales y acaso se consiguen pruebas firmes que lo compliquen en el homicidio, se podría estar ante un caso de inimputabilidad. Pero ese tema se definiría luego de un examen mental que el juez Agustín Lanciani podría ordenar. En ese eventual estudio se definiría si comprende o no la criminalidad de un acto o si es peligroso para sí o para terceros.
Sin embargo para llegar a ese punto falta un trecho, porque los mismos policías que investigan el caso en la Comisaría 32da. a cargo del subcomisario Rogelio Benegas, no dan por cerrada la investigación sobre este único y particular sospechoso al que no le encontraron ni la escopeta, ni el revólver, los dos puñales o la billetera que faltaban en el rancho de la víctima.
Otra curiosidad: el día en que fue detenido -según la policía- salió con una respuesta propia de un loco: "Ah… ya sé, me vienen a buscar por lo de las mujeres", habría dicho a los policías, que desde entonces se quedaron en la duda porque un loco no ocultaría su crimen ni las pruebas que lo complican con tanta lucidez.
Precisamente en momentos de lucidez, "El Filo" no duda en negar cualquier vinculación al homicidio. "Lo conocía (a Azcurra) y estuve con él, pero ustedes se equivocan conmigo, yo no hago esas cosas", habría dicho, con toda tranquilidad.
(((EPIGRAFE)))
ESCENARIO. La fosa cubierta donde estaba el cuerpo enterrado de Zacarías Azcurra. Alrededor del corral, los vecinos y puesteros entre los que circula la versión de que el sospechoso preso por el homicidio no está del todo en sus cabales.
Surgió de la autopsia. Confirmaría el robo, pero la investigación se complica.
El hundimiento de cráneo que tenía Zacarías Azcurra no era producto de un golpe, sino de un disparo de escopeta, reveló una alta fuente policial. Surgió de la autopsia. Esto confirmaría el robo, pero complica más la investigación sobre el asesinato del baqueano de 25 de Mayo, ya que al único detenido no le encontraron ningún arma de fuego.
La autopsia realizada ayer por el médico forense Eduardo Miguel Recabarren demostró que Zacarías Azcurra, de 76 años, murió producto de un disparo de escopeta, afirmó una fuente del caso. Es decir, las heridas y el hundimiento de cráneo era entonces por los perdigones. También confirmó que falleció el mismo lunes, o sea el día que lo vieron por última vez cuando llevaba a sus animales a un bebedero.
Mucho tiempo para él, o los homicidas. Es que su cadáver fue encontrado recién el viernes, envuelto en una lona de carpa y enterrado en un corral de su puesto llamado "El Achador", a 50 kilómetros al Suroeste de Las Casuarinas, 25 de Mayo. El anciano era riojano y vivía solo en ese paraje alejado. Tal parece, en esas circunstancias se dio el crimen. Su mula apareció atada a 800 metros de la entrada de su rancho y su perro no se movía del lugar. Después constataron que sus dos costosos aperos de plata -lo más preciado que tenía- estaban dentro de la casa, pero no así una escopeta, un revólver, un cuchillo y un puñal, según sus amigos y familiares.
El mismo día que hallaron su cadáver, la policía detuvo a "El Filo" Castro, de 23 años, un puestero de la zona que supuestamente había tenido problemas con Azcurra y lo molestaba a menudo. Si bien las sospechas, recaen sobre él, no le encontraron pertenencias de las víctimas ni ropa con sangre y menos un arma de fuego. Eso complica la investigación de los efectivos de la Seccional 32da., a cargo del subcomisario Rogelio Benegas, que siguen buscando pistas. Anoche, dispusieron que el detenido se sometiera a una prueba de Dermotest para verificar si tiene restos de pólvora quemada en la mano.
La sospecha policial es que quién mató a Azcurra cambio y limpió toda la escena del crimen, además tuvo tiempo para deshacerse de cosas comprometedoras que lo pudieran poner en evidencia. Eso hace más difícil la tarea de los investigadores.

