‘No sólo buscaron darle muerte, sino también provocarle un sufrimiento adicional, superando con amplitud la violencia que hubiera bastado para quitarle la vida’. Así se describe lo que fue el brutal ataque que recibió Ezequiel ‘Furia’ Flores Oviedo, ese joven punk que una noche de abril de 2015 protagonizó una pelea con una familia de Rawson y a las horas apareció asesinado de 35 cuchillazos en la terraza de un edificio. A más de un año de aquel asesinato, un juez procesó al jefe de esa familia y tres de sus hijos por ese crimen marcado por su ensañamiento.

Uno de ellos, por tener 17 años, no irá preso. En cambio, su padre Roberto Gustavo Gamboa (43) y sus hermanos Gustavo Ezequiel (20) y Brian Gabriel (19) continuarán detenidos con prisión preventiva. El juez Benedicto Correa, interinamente a cargo del Cuarto Juzgado de Instrucción, y el secretario, Martín Heredia Zaldo (recientemente nombrado magistrado de ese juzgado), dictaron el auto de procesamiento después de reunir numerosas pruebas y testimonios que situaron a los cuatro imputados en la escena del crimen y también durante una pelea previa con ‘Furia’ Flores (18).

Los Gamboa viven en el Lote Hogar 22 de Rawson. Y Flores Oviedo era de Villa Angélica. Testigos afirman que pasada la cero del 19 de abril de 2015 vieron cómo el ‘Furia’ peleaba con Braian Gamboa cerca de la casa de este último. Y que después se sumaron los otros Gamboa: el padre, los dos hermanos, la madre y hasta una nena de 12 años, que agredieron a Flores y lo amenazaron de muerte. Flores salió airoso del incidente y más tarde anduvo por Desamparados, pero cerca de las 5 regresó a su barrio. Fue ahí que, según la acusación, Gustavo Gamboa y su tres hijos concretaron su amenaza. Se estableció que lo cargaron a su camioneta y más tarde lo subieron a la terraza de un monoblock del Bº República del Líbano, donde lo mataron brutalmente al menos con 2 armas blancas. Sólo en el cuello, le dieron 16 puntazos, además de otras heridas.