Tres años y 10 meses de cárcel, y 3 años de inhabilitación para ocupar cargos públicos. Con ese castigo, impuesto ayer, Roque Hugo Bustos deberá volver a la cárcel. Allí pasó casi dos meses, cuando se comenzó a sospechar que, desde su función de tesorero en el ex Casino Del Parque, había facilitado datos claves a una banda que robó $195.000 a punta de arma la madrugada del 31 de julio de 2006.
La condena implica prisión efectiva porque es mayor a 3 años. Y se hará una dura realidad para Bustos cuando el fallo quede firme. El castigo lo impuso el juez Raúl José Iglesias (Sala I, Cámara Penal), y no fue ni más ni menos que lo que Bustos había aceptado recibir, cuando admitió su ‘participación principal en el delito de robo agravado por el uso de arma cuya aptitud para el disparo no pudo probarse’.
El delito se calificó así, porque nunca se pudo secuestrar ninguna de las armas que portaban esos tres delincuentes que entraron esa vez con un engaño: uno de ellos simuló ser el canillita que llevaba el diario, pero una vez que le abrieron, entró con otros dos cómplices y enseguida redujeron a punta de arma a tres policías y al resto de los empleados.
Los pesquisas sospecharon de Bustos porque en aquellos tiempos estaba atosigado de problemas económicos (como el pago de la cuota alimentaria) y luego del robo le detectaron compras y otras operaciones que su sueldo no le hubiera permitido.
Por eso quedó en la mira como el sujeto que le dijo a los asaltantes cómo entrar, cómo moverse en el interior del local y atacar sin preocuparse de quedar grabados en video porque el sistema no funcionaba. Otro dato para nada menor que se le atribuyó, fue revelar a los delincuentes la jugosa suma con la que se toparían.

