Es posible que el nacimiento del tercer hijo del minero Sebastián Paneiva, quede grabado en su familia como uno de sus momentos más dichosos. Pero también como un episodio con un costado indignante, porque mientras el hombre salía a mil con su señora para que diera a luz a una beba, la ausencia en su casa fue aprovechada por delincuentes que se metieron tras forzar una puerta del fondo y le llevaron unos $10.000 en efectivo y otros 50.000 en aparatos, según estimó ayer el propio afectado.

La señal inequívoca de que algo no estaba bien en su casa del barrio Cooperarq III, en Capital, la tuvo apenas ingresó ayer a las 15: cuando cruzó la puerta notó en el acto que ya no estaba el enorme televisor de 54 pulgadas que tenía en el living comedor.

Lo que siguió fue un momento de mucha bronca, porque no tardó en descubrir que, además de ese aparato, los ladrones habían revuelto todo hasta conseguir las cosas que más les interesaban, como cuatro notebooks, un teléfono celular, una consola de videojuegos X-Box 360 con algunos juegos y unos $10.000 en efectivo.

La urgencia de los Paneiva ocurrió cerca de las 7 del viernes, cuando su esposa empezó con las contracciones que obligaron a llevarla de apuro para que diera a luz a una beba muy esperada, pues el matrimonio tiene dos hijos varones.

Por la emergencia, los niños debieron ser cuidados por una abuela que luego decidió llevárselos a su casa. La última en partir fue la empleada, alrededor de las 13 de ese viernes. La casa quedó sola desde ese momento hasta la siesta de ayer, cuando reapareció toda la familia.

‘Da mucha bronca que te hagan algo así y más en un momento tan especial’, dijo el minero.