Un simple e inofensivo movimiento. Apenas si se agachó a levantar un cuaderno, según relatos. Claro, pero se olvidó que iba manejando su auto en plena ruta 20. El descuido casi le costó su vida y la de su hijo. El coche salió del camino, voló a un bajo y dio varios tumbos por más de 100 metros hasta caer entre los parrales de una finca. El vuelco fue impresionante, como también increíble, porque la conductora sufrió sólo un corte y golpes leves, y el chico salió ileso.
Lo del descuido lo contó la propia Alicia Borchert, cuando algunas personas la rescataron ayer a las 8:30 a ella y a su hijo Lucio, de 11 años, del destrozado Ford Ka en el interior de la finca Castán, señalaron en la Seccional 9na. Esa propiedad está al costado de ruta 20, cerca del puente que une Caucete con 9 de Julio.
Borchert, de 50 años, venía con su hijo desde Caucete al centro de la Capital en ese Ford Ka. "Lo que dijo, entre todos sus nervios, es que se agachó a levantar un cuaderno y el auto se le fue", relató Juan Herrero, obrero de la finca Castán. Sobre la ruta no había huellas de frenada, tal parece que el auto venía rápido y se cruzó al otro carril, explicó un policía. El coche aparentemente saltó por la banquina y cayó de trompa en una hondonada. Nada lo detuvo, fue dando tumbos de punta y de cola. Hasta pasó por una acequia y la calle interna de la finca, y terminó dado vuelta entre los alambrados y los parrales. "Escuchamos el ruido y ahí vimos un auto en la polvareda", relató la familia Fernández, encargados de la finca Castán. Borchert y su hijo después fueron llevados al Htal. César Aguilar de Caucete. La mujer era la única lesionada, dado que tenía una herida cortante en la cabeza y escoriaciones, informaron en ese nosocomio.

