Los siete presos muertos el jueves tras una pelea e incendio en una comisaría de la ciudad bonaerense de Pergamino murieron por inhalación de monóxido de carbono y sofocación a raíz de la presencia de fuego, según las autopsias, informaron fuentes judiciales.

 

Tras concluir las necropsias, cuatro de las cuales se habían efectuado el viernes, los cuerpos de las víctimas fueron entregados a los familiares para que puedan darles sepultura y ya se realizaron algunos velatorios.

 

Un vocero del caso explicó que algunos cuerpos presentaban quemaduras en la cara, brazos y piernas por la gran exposición al calor, pero que ninguno tenía golpes, tal como en cambio habían denunciado familiares de las víctimas en base a algunas fotografías que circularon en redes sociales.

 

Si bien todavía no se efectuó el peritaje ordenado a Bomberos de Junín, los investigadores pudieron establecer que a raíz de la quema de colchones en el sector de los calabozos se alcanzó una temperatura de 500 grados que hasta provocó el hundimiento de los barrotes.

 

Respecto de los doce detenidos que sobrevivieron al siniestro, se conoció que uno quedó internado en hospital de Pergamino, otro fue liberado y los diez restantes fueron trasladados a la Unidad Penal 49 de Junín y se les tomará declaración como testigos el lunes próximo.