Un fuerte golpe en la zona frontal derecha de su cabeza sirvió para acabar con la resistencia que opuso, porque lo noqueó. El golpe de gracia fue la asfixia, tal vez con una almohada. Sergio Montenegro (35) poco pudo hacer para salvarse de su trágico destino el viernes pasado porque, además del golpe, recibió algunos cortes con un elemento filoso en su cuello y parte de su rostro. Sin embargo, antes de morir pudo defenderse y una muestra de esa reacción son las lesiones defensivas que el médico forense encontró en sus manos, dijeron fuentes judiciales.
Por eso fue que se extrajeron sus uñas para analizarlas, pues los investigadores no descartan obtener muestras genéticas del supuesto homicida para un futuro cotejo de ADN, si es que lo atrapan.
Pero localizar a el o los homicidas, resulta por estas horas la mayor complicación.
En principio, los pesquisas parecían haber descartado el robo e inclinarse por alguna venganza o un crimen de tipo pasional cometido contra el peluquero el último viernes en la madrugada, en el salón que alquilaba en Avenida de los Ríos casi Córdoba.
Pero en las últimas horas ambas hipótesis parecieron sufrir un giro.
El escaso daño lesivo en su cuerpo del arma blanca (dicen que no puso en riesgo su vida) los lleva a suponer que no son demostrativos de la bronca característica del odio sentimental revelada en los crímenes pasionales.
Y el hecho de que un pariente de la víctima señalara a dos cauceteros que se hacen llamar ‘Los Mendocinos’, como posibles atacantes (en Radio Sarmiento dijo que un vecino los vio), los hace reconsiderar la teoría del robo como móvil, a pesar de que en el lugar hallaron $700 y otras cosas de valor de Montenegro. Sólo robaron su teléfono celular.

