Eduardo Castillo (43), el último que faltaba detener tras el secuestro récord de 86 kilos de droga en Calingasta, se entregó ayer en el Juzgado Federal. El hombre era buscado desde abril último y está sospechado junto a su padre y otros dos calingastinos de ser el apoyo local de los tres mendocinos y una chilena, que formarían parte de una banda internacional, que cayeron presos cuando intentaban llevar esa carga de droga con destino a Chile.
El sospechoso se presentó ayer a media mañana con su abogado, Alejandro Martín García, y próximamente será indagado. Él como el resto están imputados de tráfico de estupefaciente y una supuesta asociación ilícita, indicaron fuentes judiciales. El detonante de todo fue ese operativo realizado la madrugada del 6 de abril en un paraje al costado de la ruta 149, a 10 km de la villa Calingasta, cuando la Policía interceptó a un camión Mercedes Benz y a un auto Renault 21, en cuyo interior hallaron 70,6 kg de marihuana y 15,6 kg de cocaína. En esos vehículos detuvieron a los mendocinos Rubén Serra (52), Antonio Alvarez 57), Silvia Berlanga (49) y la chilena María Espinoza Jara (52).
Como parte de la investigación, los policías establecieron que esa droga iba con destino a un puesto de Calingasta, desde donde se supone pretendían trasladar la droga a lomo de mula a través de la cordillera hacia Chile. La hipótesis es que Eduardo Castillo, su padre Rubén Castillo (75), Bruno Albarez (63) y Francisco Tello (28) era parte de la banda, pues creen que se iban a encargar del transporte a través de la montaña. Habría escuchas telefónicas que los vincularían.

