Si ya era complicada la situación que atravesaba Roberto Gómez y su familia desde que lo dejaron sin trabajo, peor se les puso ayer por un incendio que destruyó la mitad de su casa y con ello también el kiosco que les permitía un poco de ingreso de dinero. El fuego los sorprendió mientras dormían y si no fuese por uno de los niños que se despertó y alertó a todos, podría haber sido una tragedia para el matrimonio, sus seis hijos y su nieta. Los damnificados dijeron que los bomberos aparecieron una hora y media más tarde, cuando el siniestro estaba apagado.
Aparentemente todo fue por un cortocircuito en el living comedor de esa casa de calle Salvador María del Carril al 1945 en Villa 1ro de Mayo, Chimbas. En realidad, los Gómez no saben qué pasó porque dormían. El único que alcanzó a ver las primeras llamas fue Ezequiel, el hijo de 11 años, que se había quedado dormido en un sillón. Al niño le dio ganas de ir al baño y se despertó a las 5.30, ahí descubrió que ardían los muebles. ‘Él corrió a las piezas y empezó a gritar: fuego, fuego. Cuando nos levantamos, ya todo estaba lleno de humo y no se podía respirar. Fue una locura’, relató Lidia Ortíz de Gómez, la mamá.
Lidia y su marido junto a sus seis hijos, de entre 6 a 20 años, y con su nieta de 5 meses en brazos salieron al fondo y después a la calle. Ellos mismos con ayuda de los vecinos arrojaron agua como pudieron, pero las llamas tomaron por completo el comedor donde tenían un aire acondicionado, un televisor LED 42 pulgadas, un centro musical, un DVD, un Home teather, un juego de living y de comedor, además de otros muebles y efectos personales. El fuego también llegó al kiosco de la familia, afectando una heladera, una balanza y las estanterías con comestibles, golosinas, artículos de limpieza y bebidas. Pese a esas pérdidas, el esfuerzo de la gente sirvió para apagar el fuego antes que se propagara hasta los dormitorios. Si bien los Gómez recibieron la ayuda del municipio de Chimbas, quedaron muy golpeados. Sucede que Roberto Gómez trabajaba en una constructora, pero en diciembre lo dejaron en la calle y desde entonces hace changas para mantener a su familia. Encima, perdieron el kiosco que les permitía otra entrada.

