Fue a hacer un trabajo a un vecino, cayó de una escalera desde unos dos metros, pero solamente le hicieron algunos puntos y se encuentra bien.
Se llama Falconides Delgado, tiene 88 años, es viudo, el décimo de 23 hermanos "de un solo padre y una sola madre" y, a pesar de que está jubilado, asegura que no puede dejar su trabajo como electricista, a lo que se dedicó casi toda su vida. En su casa de Villa Obrera, Chimbas, recibe a clientes que le llevan estufas, ventiladores u otros artefactos para que se los repare, y además de vez en cuando hace trabajos a domicilio. Esta vez, el último domingo, casi que no la cuenta, porque recibió una descarga eléctrica que pudo haber terminado en lo peor. Fue durante la tarde, cuando trabajaba en la vivienda de un vecino, en inmediaciones de El Paisano y Avenida Los Pinos. "Fui a hacerle un trabajo a un cliente que me llamó porque le saltaba la térmica", explicó Falconides. Subido a una escalera que apoyó en una pared, a una altura aproximada de 2 metros, "quise desconectar el cable que sale del tendido y que va a una pieza del fondo, quería saber dónde estaba el cortocircuito. El problema fue que me olvidé de cortar la luz", dijo ayer el anciano, ya más tranquilo. La descarga lo tiró de la escalera y en la caída se golpeó la cabeza y también terminó con cortes en el brazo izquierdo. "Me dio una patada que me tiró de arriba a abajo. Después me senté y me vi que estaba todo lastimado, pero no tuve miedo". Una ambulancia lo trasladó al Hospital Rawson, donde constataron que se encontraba bien. "En total me hicieron 10 puntos, me han remendado entero, pero nada más", se ríe.

