Tres mujeres solteras y sus hijos, un total de 13 chicos, perdieron ayer en la madrugada sus precarias viviendas de adobe como consecuencia de un incendio en Concepción, Capital. Una de ellas tuvo que ser auxiliada por los vecinos porque no podía abrir la puerta. El fuego se originó por un cortocircuito en una conexión que iba por el techo de caña.
Si ya vivían en la pobreza, la miseria ahora es doble para Adriana Baginay (38) y sus ocho hijos, al igual que para otra mujer de nombre Angélica que tiene 4 niños, y para Laura Flores (18) y su beba de 8 meses. Todas ellas compartían el mismo lote en la esquina de las calles Paraná y prolongación Rioja, donde cada una tenía una casa de adobe que les prestaban.
El fuego comenzó a las 3. Y según fuentes policiales, se produjo por un cortocircuito en una conexión eléctrica clandestina que pasaba por entre los palos y las cañas del techo de la casa de Baginay. De milagro, no habían nadie en esa vivienda cuando se inició el siniestro. La mujer y su hija mayor, de 17 años, habían salido, mientras que sus otros 7 chicos estaban en el domicilio del padre, relataron. Esa casa fue la más afectada: perdieron una cama de 2 plazas y una cucheta, además de la ropa, los pocos muebles que poseían y la cocina. El fuego se propagó por el techo hacia las dos ranchos vecinos.
El susto más grande se llevó Laura Flores (18), quien es mamá de una beba de 8 meses. Ella se despertó en medio del humo. Para colmo, como estaba nerviosa y no veía nada, no encontraba la llave para abrir la puerta. Por suerte, unos jóvenes escucharon sus gritos, entonces rompieron la puerta y la ayudaron a salir antes que empezaran a intoxicarse. Esta joven también perdió sus pertenencias por el fuego. La tercera damnificada es otra muchacha con sus 4 niños, que escaparon de su casa cuando comenzaba a arder la vivienda vecina y el techo de su inmueble. Ahí alcanzaron a sacar algunas cosas, pero la construcción quedó dañada e inhabitable al igual que las otras.

