Tres familiares íntimos del ex comisario inspector Alejandro Pereyra, se presentarán hoy en la Sala II de la Cámara Penal y Correccional, como las personas con suficiente "solvencia moral y económica" que pueden responder con los $300.000 de fianza (serían propiedades) para que el ex policía salga en libertad por estar tres años detenido sin tener una sentencia, dijeron ayer fuentes de la defensa. Esa condición, entre otras, le había impuesto el tribunal el miércoles de la semana pasada, cuando resolvió que, por ley, no cabía otra opción más que la libertad por el vencimiento de los plazos de prisión preventiva. Si los jueces aceptan a los fiadores, Pereyra podría salir hoy mismo de prisión, especularon fuentes judiciales.

La liberación de Pereyra generó una ola de críticas cruzadas en Tribunales que incluso provocaron reacciones de molestia en los Poderes Ejecutivo y Legislativo. El más duro de los críticos a la demora del expediente que derivó en la orden liberar a Pereyra, fue el Fiscal General de la Corte, Eduardo Quattropani, quien dijo sentirse avergonzado por la situación y atacó duramente a los jueces, a quienes trató de "fugitivos de la realidad" e "insensibles a los reclamos de la sociedad".

Pereyra enfrenta una grave acusación, tentativa de homicidio agravado, que se castiga con penas de 10 a 20 años. La sospecha es que en la noche del 27 de mayo de 2006 llegó a las oficinas del empresario Hugo Naranjo en Mitre 169 Este, con la excusa de un trámite. Y que cuando se puso a sus espaldas le disparó al menos cuatro tiros en la cabeza y otro más de frente, además de rociarlo con combustible e intentar prenderle fuego.

Según el expediente, Pereyra llegó esa noche acompañado de Ricardo "El Yeta" Páez (ex oficial principal) quien se habría encargado de estudiar los movimientos de la zona y específicamente los de Naranjo. Y también como quien presenció el ataque desde la puerta de las oficinas. Cuando Páez supo que Naranjo sobrevivió de milagro al ataque y apuntó a Pereyra, no aguantó la presión y dos días después se suicidó en las oficinas del abogado que iba a defenderlo.

Pereyra fue detenido horas después de que lo señalara Naranjo. Y tres días después cayó Eduardo Fornasari, patrón de Pereyra y en alguna ocasión también de Naranjo en la firma "Escobar Sacifi". La sospecha del juez, en base a los dichos de Naranjo, fue que Fornasari le pagó a Pereyra para que vaya a matarlo por haberlo traicionado en un negocio millonario.

Pero luego, la Corte de Justicia entendió que no habían pruebas directas para sostener la sospecha de instigación sobre Fornasari y ordenó liberarlo (pasó 401 días preso). Después de ese fallo, el juez del caso sobreseyó a Fornasari, es decir lo desligó para siempre de la causa.

De todos modos la sospechas sobre Pereyra se mantuvieron. Incluso después de su liberación bajo fianza (la defensa sostiene que debieron liberarlo sin esa imposición), deberá enfrentar sí o sí un juicio oral que será, en definitiva, el que determinará si debe o no ser condenado.