Un hombre separado y sus tres hijos quedaron en la calle ayer por un incendio que destruyó parte de su vivienda en el barrio San Martín II, en Pocito. El fuego se desató ayer tarde, cuando no había nadie en la casa. Todo, por un cortocircuito. Las llamas arrasaron con un dormitorio. El calor y el hollín también provocaron daños en otra habitación, la cocina comedor y hasta en el baño, por lo que la familia tuvo que buscar refugio en el domicilio de algún pariente para pasar la noche.
‘Menos mal que la niña estaba afuera y no le pasó nada’, decía aliviado Alfredo Páez, el propietario de esa casa situada en la manzana A del barrio San Martín II de Pocito. Sucede que su hija menor, de 11 años y de nombre Ariana, había quedado sola en la vivienda. Dio la casualidad que justo cuando se inició el siniestro, alrededor de las 19 de ayer, la menor se había cruzado al domicilio de una amiga. En esos momentos Páez andaba haciendo trámites y sus hijos mayores, de 19 y 17 años, estaban también afuera, explicaron.
Fue la nena de 11 años la que vio la humareda que salía por las ventanas del frente de su casa. Sus gritos hicieron que los vecinos corrieran a agarrar baldes y empezaran a luchar contra el fuego. Más tarde llegaron los bomberos de Rawson.
Páez contó que el siniestro se originó por un cortocircuito en un enchufe del dormitorio de sus hijos. Las llamas consumieron las tres camas, algunos artefactos, el ropero y otro mueble con toda la ropa de los dos jóvenes y la nena. El fuego llegó al baño. Por otro lado, la alta temperatura y el humo alcanzaron a dañar otros muebles y aparatos en la habitación del dueño de casa y la cocina.
‘Vamos a tener que pasar la noche en la casa de mis padres o de mi hermana’, decía Páez, quien no pasa por su mejor momento. Él es albañil, pero actualmente no puede trabajar porque se quebró una mano.

