‘No estoy muerto ni ha sido nada grave’. A decir de David Ayllón se trató de un accidente menor, pero lo que le sucedió ayer en plena Peatonal Tucumán causó una gran conmoción. Y es que el hombre, que es electricista, se acercó a ayudar a reparar el gabinete de la luz de un café y recibió un tremendo fogonazo. La explosión estremeció a las decenas de personas que estaban sentadas o caminaban por los alrededores y que vieron caer al operario con parte de su ropa en llamas y con el rostro y las manos quemadas. Según la Policía, el accidente fue producto de la negligencia, ya que supuestamente David Ayllón (48) trabajaba sin guantes ni otros elementos de seguridad. Fue una causalidad que estuviera ahí. Él mismo relató que habitualmente hace mantenimiento en algunos comercios de esa zona. Justo ayer, el café Havanna se quedó sin luz. El dueño llamó a Energía San Juan, pero se demoraban; entonces llamaron a Ayllón (que estaba enfrente) para que revisara la caja de distribución ubicada a un costado de ese local de calle Tucumán, casi Rivadavia, dijo la Policía. Esto pasó a las 11.45. En eso que Ayllón trabajaba sobre los fusibles, inesperadamente le estalló todo en la cara. No fue la descarga eléctrica lo que lo hirió, sino el fogonazo, que le causó quemaduras de tipo A y B en ambas manos, en el brazo derecho y el rostro. Anoche, en el Hospital Marcial Quiroga, el propio Ayllón dijo ‘estoy bien, no fue nada grave’.