Seis rollos de cables de distinta medida, 20 reguladores de garrafa, una pistola de calor, una sierra caladora, unos $2.000 en destornilladores, un taladro, una PC completa, 24 unidades de pegamento de secado rápido y un pote de 1 kg de ese mismo producto, 3 linternas, 2 aerosoles, una hidrolavadora y $246 de la caja registradora, todo por un valor de $22.000. Según Mauro Di Croce (28) esas fueron las cosas que sustrajeron al menos dos delincuentes entre la noche del domingo y ayer en la madrugada de su ferretería de lateral Oeste de Circunvalación, al Sur de 9 de Julio, Capital. Los ladrones arrancaron la reja del ventiluz del baño para ingresar y se las ingeniaron para sacar por esa pequeña abertura los productos, precisó el damnificado.
Di Croce contó que desde hace 3 años tiene su ferretería en esa zona y es el segundo ataque que sufre en un año. El anterior fue un asalto de ‘motochorros’. Esa vez, redujeron a un empleado para sustraer $2.000 y una computadora.
El ferretero explicó que siempre tiene la precaución de pasar los días domingos para ver si ‘si está todo bien’ en la ferretería: ‘el domingo pasé alrededor de las 22, me bajé a mirar por la persiana y estaba todo en orden. Pero cuando vine hoy (por ayer) me topé con el robo’, dijo Di Croce.
Al abrir su negocio, notó que faltaba gran cantidad de destornilladores que tenía exhibidos y la computadora que estaba sobre el mostrador. Ese aparato además poseía un programa especial para inventariar cada producto que había en la ferretería. Al revisar el resto del negocio empezó a notar el faltante de otros productos, como 6 rollos de cables, valuados en unos $5.000, aseguró Di Croce.
Al parecer, al ver que la puerta que da al fondo de la ferretería no se podía forzar, uno de los ladrones se las arregló para colarse por el pequeño ventiluz del baño y fue por ese mismo sector por donde sacaron los productos.
Más allá de las cosas que le robaron, el joven comerciante lamentó la pérdida de la hidrolavadora, porque ese aparato se lo habían dejado los empleados del lavadero porque consideraban que su ferretería era más segura.
‘Entre todas las cosas que me han robado calculo que he perdido unos $22.000. Voy a seguir adelante. Qué voy a hacer, hay cosas peores en la vida’, comentó Di Croce.

