Arrasó con todo. El fuego hizo estragos con lo que había en el aserradero. En la foto, Juan Alcallaga mira una de las máquinas que quedó destruida.


Un incendio destruyó casi por completo una maderera de Rawson que era comandada por una cooperativa de trabajo. El siniestro dejó pérdidas por más de un millón de pesos y desazón total en los trabajadores que ahora no saben si el emprendimiento que le daba de comer a unas 15 familias va a seguir en pie.


El fuego comenzó cerca de las 23 del martes, en el aserradero y depósito de maderas Santiago, ubicado en General Acha al 2356 Sur, en Rawson. Los damnificados señalaron que no encuentran explicación a cómo se originó el fuego, por lo que tanto ellos como personal de Bomberos ayer no descartaban que haya sido iniciado intencionalmente. ‘Siempre antes de irnos cortamos la luz para evitar posibles cortocircuitos. Suponemos que quizás alguien se metió a robar y prendió fuego, o que capaz lo hizo sin querer con un cigarrillo‘, dijo Juan Alcallaga (68), uno de los miembros del grupo de trabajo.


Lo concreto es que 6 dotaciones de Bomberos asistieron al lugar y combatieron las llamas con numerosas líneas de mangueras para evitar que el fuego afectara los comercios y viviendas colindantes. Incluso a primera hora de ayer seguían arrojando agua porque las llamas amenazaban con reactivarse.


Pese al arduo trabajo, no pudieron evitar que, además de gran cantidad de materia prima, se consumieran por completo aproximadamente 3.000 envases de cajones que estaban listos para ser vendidos (valuados en $100.000), cinco costosas máquinas industriales que eran utilizadas en la fabricación de los productos, una máquina cargadora, herramientas y otros objetos que no tienen nada que ver con la producción, como un parrillero, matafuegos y otras cosas. Por otro lado, parte del techo del galpón se vino abajo, pero por suerte no hubo heridos.


Ayer el lugar realmente apesadumbraba. A medida que los trabajadores iban llegando, no les quedaba otra que quedarse sentados a un costado mirando casi sin consuelo cómo todo quedó reducido a escombros.


El antiguo aserradero que allí funcionaba cerró sus puertas a fines del 2000. En ese entonces los trabajadores fueron indemnizados con la maquinaria y así entre todos formaron la actual cooperativa.


Este golpe sin dudas los complica. ‘Es muy difícil seguir, para reactivar esto se necesitan millones. Acá laburamos como 15, ¿y ahora qué hacemos? Siempre era todos para uno y uno para todos, nos pasábamos muchas horas para cumplir y que nos fuera bien. Ahora no sé, no queda otra que remarla‘, manifestó Alcallaga.


Mientras ellos se lamentaban, la Policía ayer se encargaba de entrevistar a los vecinos buscando pistas sobre posibles sospechosos.