Trabajar todo el día, buscar a su único hijo en la casa de los abuelos, llegar a la propia, descansar y prepararse para volver otra vez a la cosecha. El miércoles, Daniel Reinoso (24 años) y su pareja Maira Orán (22) habían cumplido con sus obligaciones normalmente, pero cuando terminaban de acomodarse (ella se puso a limpiar la casa) y llamaron a Benjamín (2 años), el niño se había perdido de vista y entonces la incertidumbre se apoderó de los jóvenes padres. De inmediato lo buscaron hasta que Daniel se topó con un cuadro que nunca hubiera querido: a unos 15 metros de la vivienda su nene yacía en un pequeño canal, sin reacción. Desesperado lo tomó en sus brazos, salió a la calle a pedir ayuda, obligó a parar la marcha y se montó en la primera camioneta que pasaba por el lugar mientras intentaba reanimarlo.


