Los hermanos Cristian y Jorge Rubia, con sus sobrinos y otros niños, se divertían jugando a la pelota en la plaza del barrio Canal Isla, en Chimbas, cuando empezaron a lloverles las piedras que les arrojaban, con hondas, unos niños del barrio contiguo, Los Toneles. A los gritos, buscaron frenar el ataque, pero esos chicos no pararon hasta que una de las piedras dio en la cabeza de Jorge, quien, enfurecido, salió a perseguirlos junto con su hermano. No le pudieron dar alcance a ninguno, pero cuando volvían se toparon con un vecino del otro barrio, Emiliano Humbel Terrera (38), y todo se complicó. Algunos testigos aseguran que los hermanos rodearon e intentaron agredir a Terrera, que ya sacó el arma que tenía para defenderse. Cristian Rubia, en cambio, aseguró que Terrera los increpó por “corretear a los pendejos”, que lo golpeó a él en la cabeza con la cacha de un revólver calibre 38 y le apuntó al pecho, gatillándole, sin que la bala saliera. Que su hermano entonces lo empujó y ambos empezaron a correr cuando empezaron a escuchar tiros (los vecinos hablan de 4 disparos), hasta que su hermano Jorge se quejó de dolor y ya no pudo seguir: “Cristian, me pegó, me falta el aire”, alcanzó a decir. Y a pesar de que lo cargaron en un auto quedó sentenciado, porque la bala se le coló por el costado superior izquierdo del abdomen y le dañó órganos vitales.


