Robusto, de estatura mediana, de tez blanca y pelo negro. Con jeans celestes, campera corderoy negra y una bufanda que le cubría el rostro. Ese es el aspecto de un abusador que le puso una navaja en el cuello a una adolescente que regresaba de su escuela en horas de la noche y la sometió a un trato aberrante. Además de amenazarla de muerte y decirle obscenidades, también se bajó el pantalón, la manoseó y la obligó a que lo masturbara, todo esto a la vereda de un barrio de Santa Lucía.

El ataque sexual sucedió el martes a la noche, en esos momentos en que la policía desplegaba un impresionante operativo por la persecución y tiroteo contra dos ladrones detenidos en esa misma zona de Santa Lucía. Fue minutos después de las 22, cuando la chica de 15 años volvía con su mochila, como todas las noches, de cursar el quinto año en una escuela nocturna de ese departamento.

Ramón, el papá de la adolescente, relató que ella venía caminando por calle Ramón Franco, a la altura del barrio Laprida. Entre las calles Sarmiento y Córdoba, se encontró con un hombre que se le puso enfrente y le cortó el paso. "Quedate quietita que tengo un arma", fue lo primero que dijo -según relataron-, mientras que le apoyaba el filo de una navaja en el cuello. "Abrazame como si fueras mi novia, o sino te mato", le largó de inmediato.

La jovencita contó que había dos hombres en la esquina, pero no se dieron cuenta de lo que pasaba porque el desconocido la abrazó y la fue llevando hacia un lugar oscuro. Doblaron por Córdoba al Oeste y se detuvieron a un costado de la vereda, en un sitio donde no había luz. Ahí, el tipo se paró delante, la abrazó y le preguntó cuántos años tenía. Ella le respondió "10 años", como para que la dejara marcharse, pero el sujeto empezó a decirle otras cosas, como "que linda que sos" y algunas obscenidades. A todo eso le tocaba en sus partes íntimas. El desconocido también se desprendió el pantalón y puso las manos de la chica en su órgano genital. Y fue más allá, la obligó a que lo masturbara por un largo rato. Cuando el hombre quedó satisfecho, le ordenó a la jovencita que se fuera y la amenazó que la mataba si gritaba. Después ella pidió ayuda en una casa vecina. El padre estaba destrozado: "Si lo encuentro, juro que lo mato. Es un hijo de p…Es un loco, un violador que anda suelto. Ojalá la policía lo agarré, porque le puede volver a pasar a otra niña o una mujer mayor", aseguró.