"Se comió el cruce. El auto salió como venía a la ruta, yo lo vi cuando ya estaba delante mío". El crudo relato de Guillermo Villegas, el chofer el colectivo, graficaba cómo supuestamente se originó la tragedia de ayer en la ruta nacional 40 y calle 7. Segundos después, el coche del El Rápido Internacional impactaba de lleno contra ese auto, que fue lanzado a un bajo y a unos 80 metros de distancia. Las consecuencias del tremendo choque las pagaría una maestra, la conductora del coche, que murió camino al hospital. Su hijo de 12 años, hasta anoche luchaba por su vida en Terapia Intensiva.
Otra vez la ruta nacional 40 puso de relieve el por qué se la conoce como una de las carreteras más peligrosas de la provincia (ver recuadro). La noche tuvo mucho que ver con este nuevo accidente, dado que a las 6.35 de la mañana todavía estaba oscuro en esa zona y ahí no hay iluminación, confirmaron fuentes policiales.
Laura Marcela Alemañi, de 36 años y maestra de nivel inicial, como era su rutina llevaba en su Ford Ka a su hijo Facundo Iván Pereyra, de 12 años, que tenía que entrar al Colegio San Francisco de Capital antes de las 8. Ambos partieron de su casa en el barrio Medina Suárez -cerca de Mendoza, entre 10 y 11- de Pocito, y después llegaron a calle 7, de donde tomaron al Este para desembocar a ruta 40.
A esa misma hora, el colectivo interno 7029 de El Rápido Internacional con 24 pasajeros que venía desde Jujuy, acababa salir a la ruta 40 y encaraba en dirección al Sur con destino a Mendoza. Guillermo Villegas, el chofer, que era acompañado por Agustín Mercado, relató a este diario: "en esta zona no hay luz, pero íbamos tranquilos’.
El sobresalto vino cuando llegaron a la altura de calle 7. La versión policial señala que aparentemente la maestra, al llegar al cruce, no vio que se aproximaba el ómnibus y entró a la carretera. Villegas dijo que fue sorprendido por esa maniobra. "El auto salió como venía a la ruta, yo lo vi cuando ya estaba delante mío. Después sentí el golpe’, relató el chofer mendocino.
El colectivo se estrelló contra el costado izquierdo del Ford Ka, justo en el medio y del lado donde viajaba la maestra Laura Alemañi. Tan violento fue el impacto, que la puerta del baúl voló hacia un costado, igual que parte del paragolpe, y el coche se fue arrastrando como 80 metros hasta caer fuera de la banquina.
"Yo traté de controlar el coche. Como se me fue para el otro carril y se iba para el bajo, me guié por las luces de los otros autos y lo volví a mi carril’, relató el chofer mendocino, quien sufrió unos pequeños cortes en el rostro y fue el único herido dentro del ómnibus.
El final fue otro para Laura Alemañi y su hijo Facundo. Ambos terminaron inconcientes y ensangrentados, dentro del Ford Ka completamente destruido. La mujer murió mientras la llevaban al Hospital Rawson. Su hijo llegó vivo, pero tenía graves heridas en el cráneo. Su estado de salud era complicado y permanecía en terapia del Hospital de Niños. Su papá, Iván Pereyra, pedía dadores de sangre del tipo A-, o bien 0-.

