Luis Enrique Montaña (54) se preparaba para ir a su trabajo en una fábrica de cerámicos sobre las 5 de ayer, cuando vio entrar a su casa en el Lote Hogar 62, en Chimbas, al segundo de sus cuatro hijos, Leandro (23), ‘Nito’ para los suyos. Casi no cruzaron palabras, salvo el pedido del hombre para que apagara la luz de la cocina. Luis partió creyendo que ‘Nito’ se fue a dormir, pero sobre las 7 de ayer lo conmovió una noticia que no esperaba: el joven, le dijeron, se había tirado al caudaloso canal Quiroga que pasa cerca de su casa.
Cuando llegó, hubo más precisiones: su esposa Marta Cobarrubia (45), angustiada, le detalló que había sido Eliana Molina (novia de Leandro y madre de su nena) quien la llamó preocupada porque lo vio arrojarse al agua a las 7 de ayer, después de renegar porque no arrancaba la moto y reprocharse por enésima vez el hecho de ser un desocupado, informó ayer la familia Montaña.
A pesar de la desesperación Marta creyó que había una esperanza. Con la mirada fija en la calle, supuso que su hijo llegaría entre las 9 y las 10, todo mojado. Por eso arregló bien su cama y le preparó ropa para abrigarlo. La esperanza tenía sustento: Rodrigo, su hijo mayor, le había dicho a la mujer que al hablar con la novia de Leandro, le dijo que ella lo siguió unos metros y lo vio nadando hacia la orilla. Y Marta creía que su hijo pudo salir porque sabe nadar.
Pero no apareció. El paso del tiempo complicó la situación y tornó el caso en algo misterioso, porque cuando todo hacía suponer que el cuerpo no pasaría más allá de las parrillas de la Electrometalúrgica Andina, en Chimbas, (a un km. de la casa de la víctima) el cuerpo no fue hallado, y la búsqueda se extendió a una compuerta y otra parrilla del mismo canal, del lado de Albardón, con igual resultado. Anoche los bomberos buscaban en el tramo en el cual el canal pasa entubado bajo el río, entre la fábrica carburo y Albardón, dijeron fuentes policiales.
‘Honestamente yo no culpo a su novia porque a mi hijo hace un mes que no lo veía bien, porque no tenía trabajo y se irritaba por cualquier cosa. Pero como madre tengo la esperanza. No lo encuentran… espero que esté escondido por ahí con vergüenza por lo que hizo, pero que vuelva a casa’, rogó ayer Marta.

