Perdieron a su bebé hace más de un año, no encuentran trabajo y, por si faltaba algo, ahora tampoco tienen casa. Peor no le podía ir a una pareja de jóvenes que se fue a distraer un rato a la fiesta de Santa Bárbara en villa Aberastaín, Pocito y, mientras disfrutaban del espectáculo en la madrugada de ayer, se les quemó su rancho de caña y adobe.
La desgracia fue producto de un simple cortocircuito en la entrada de esa precaria construcción donde vivían Miguel Romero (22) y Dalila Arancibia (17), sobre la calle Alfonso XIII en la zona llamada ’El Carril’, entre 12 y 13, Pocito. La vivienda ni siquiera era de ellos, porque se las prestaba un tío. Los jóvenes no andan bien desde hace un año y medio, cuando perdieron a su única hija de 8 meses por una enfermedad. Encima no consiguen trabajo, de vez en cuando el muchacho hace alguna changa y con eso se mantienen, contó su tío Juan Alberto Olivero. Miguel y Dalila permanecían casi mudos, lo único que decía la chica era: ’nos quedamos sin nada. Se quemó todo’.
Ellos estaban en la villa cabecera de Pocito viendo el festival artístico, cuando la mamá de Dalila les llamó al celular a las 3.30 de la madrugada de ayer y le dijo que su rancho estaba ardiendo. La pareja regresó como pudo y al llegar a su vivienda halló un panorama desolador. Si bien los bomberos del destacamento Rawson apagaron el fuego, sólo se veía el humo y las paredes de la construcción. No había quedado nada de la puerta ni las ventanas, igual que el techo que se desmoronó. Adentro, lo único que permanecía en pie era el esqueleto de una cama de dos plazas de hierro. El incendio consumió el resto: dos aparadores, un ropero, otra cama, un televisor, un centro musical comprado hace dos meses, toda la ropa y la documentación de los jóvenes, indicaron sus familiares.
La pareja tuvo que buscar refugio en la casa de la mamá de Dalila, que vive en una propiedad lindera, ya que no tenían donde pasar la noche y lo poco que les quedó era la ropa que vestían.

