“Salí de trabajar, me tomé un micro a la terminal de ómnibus y como mis padres no venían, me fui caminando porque vivo cerca. Iba por Yrigoyen cuando vi el auto de mi papá que se fue hacia la derecha y chocó contra el árbol. Corrí y mi papá estaba muerto”. El relato es de Elizabeth Naranjo, quien vio a su padre Ramón Ignacio (61) chocar el domingo a las 22.30 en su Fiat Uno por Hipólito Yrigoyen y avenida Argentina, Santa Lucía. El hombre tenía una casa de comidas con su esposa Teresa Olivares. Era hipertenso y no se cuidaba, dijo su hija. Ese día, Naranjo amaneció con malestares estomacales y no quiso ir al médico. “Mi mamá me contó que le iba hablando y de un momento a otro dejó de responderle. Ella volanteó para no provocar un accidente y por eso chocaron. El forense nos dijo que le dio un infarto fulminante mientras manejaba”, comentó Elizabeth.