Apenas sí tenía un corte en la frente y algún que otro golpe menor. Pero no era eso lo que preocupaba al chofer, lo que le dolía más era ver cómo había quedado su camión después de esa furiosa embestida por una banquina de la ruta 40. Con decir que arrastró al menos dos guardarrail, tres postes con el tendido eléctrico, una columna con farola y hasta parte del alambrado y la tranquera de una finca. La rodada de ayer en la mañana fue tan violenta que el vehículo no sirve más. El camionero igual fue afortunado, podría haber muerto por los golpes o una descarga de energía.

No amanecía todavía, cuando ayer a las 7 se desató el accidente en el kilómetro 131 de la ruta 40, a la altura de la localidad pocitana de Carpintería. "Parece que el chofer pestañeó", dijo un policía. Es que el camión se fue solo hacía la banquina Este.

El camionero mendocino Mario Ezequiel Barrionuevo, de 44 años, venía en un camión Dimex con acoplado perteneciente a la empresa de transporte ECSA, indicaron en la Subcomisaría de Carpintería. Había salido de madrugada desde la ciudad de Godoy Cruz con un cargamento de bolsas, bidones vacíos y otros accesorios plásticos que tenían como destino algunas empresas del Gran San Juan.

La sospecha de la policía es que Barrionuevo se durmió, eso habría desviado al camión hacia la banquina. Fue pasando la calle Santa Clara, frente a la finca Andrada. Laureano Ochoa, un vecino de esa zona, describió el susto que se llevó: "Cuando golpeó al primer poste se escuchó un fuerte estruendo. Mi hijo salió, y vio las luces por los chispazos en los cables. Todo era polvareda’.

Así empezó todo. El camión tiró abajo ese poste de cemento y el tendido eléctrico, también arrastró dos tramos del guardarrail. Eso no lo detuvo. Siguió por la banquina arrastrando un segundo poste de concreto con sus cables, después otro más de madera y una columna metálica con farola. Lo mismo hizo con parte del alambrado de la finca y con una tranquera que fue arrancada de cuajo. El camión aparentemente después se plantó de punta y volcó, lo que lo dejó de costado y en sentido contrario. El acoplado, en tanto, quedó torcido.

A Barrionuevo lo salvó el cinturón de seguridad. Aunque sufrió un corte en la frente y golpes leves, estaba bien y pudo salir por sus propios medios de la cabina. "Se podría haber matado", repetía un amigo suyo. Es que también pudo haber recibido una descarga eléctrica. Poco le importaba eso al camionero, que estaba shockeado y no podía articular palabra mientras miraba al camión destrozado.