Matías González (28) persiguió al delincuente tras el ataque, pero la sangre que perdía de la herida lo hizo desistir.


Matías González (28) hacía su camino habitual de regreso a casa luego de asistir a la iglesia evangélica "Misión Vida" en Villa Krause, Rawson. Nunca imaginó que no llegaría a su domicilio y que pasaría la noche en el hospital Rawson a causa de un traicionero puntazo en sus costillas, el violento método que usó un delincuente para robarle su teléfono y su mochila. 

El ataque ocurrió alrededor de la 1.30 de ayer, mientras Matías atravesaba a pie el Lote Hogar 32 por calle Guayaquil al Este de Vidart, en Rawson. Quería llegar a la manzana D del barrio UDA 1 (inmediaciones de Calle 5 e Hipólito Yrigoyen, Pocito) donde vive con su madre y dos hermanos. Según contó, en un momento sacó su celular sólo para chequearlo cuando un sujeto (aún sin identificar) lo atacó por la espalda sin mediar palabra y le dio un puntazo en la zona izquierda de las costillas. "Sentí el pinchazo y me tambaleé, ahí fue cuando aprovechó para sacarme el celular y la mochila en la que llevaba un perfume y algo de ropa", dijo González ayer, reponiéndose.

Lejos de asustarse, el joven, que trabaja en un almacén, salió detrás del delincuente. Pero la herida no le permitió seguir mucho y paró en un puesto de choripanes a unos pocos metros del lugar del ataque a pedir ayuda a causa del dolor. Allí lo auxiliaron hasta la llegada de un móvil de la policía y una ambulancia que lo trasladó hasta el hospital Rawson.

Para su suerte, el corte no fue muy profundo y sólo permaneció en observación hasta la mañana de ayer tras recibir las curaciones y algunos puntos de sutura.

Desde la Subcomisaria Villa Hipódromo dijeron que ya tienen pistas de un sospechoso.