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DECLARACIÓN

Alfredo Duarte, de ATSA San Juan, antes de ser condenado: "Acepto mi desborde, cometí un error"

El sindicalista Alfredo Duarte reconoció haber atacado a pedradas una camioneta en Angaco tras alcanzar un acuerdo judicial.

Por Redacción Diario de Cuyo 27 de julio de 2026 - 15:10

Alfredo Duarte, secretario general de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) seccional San Juan, se sentó frente al juez de garantías Alberto Caballero no para defender su inocencia, sino para cerrar un capítulo judicial que lo tenía como protagonista. Antes de que se dictara la sentencia por el delito de "daño", el dirigente gremial pidió la palabra para explicar su versión de los hechos ocurridos en noviembre de 2025 en un predio de Angaco.

El descargo del gremialista "Acepto porque cuando uno comete un error y se descontrola, suceden este tipo de situaciones. Lo tengo bien claro y asumido", expresó Duarte con firmeza durante la audiencia. A pesar de admitir su responsabilidad en el ataque, el dirigente aprovechó para desmentir que existiera un contrato de alquiler con el denunciante sobre el terreno en disputa. Según su relato, el conflicto estalló cuando dos vehículos le impidieron el ingreso al predio del sindicato: "Acepto mi desborde, lanzar la piedra y todo como se ha acordado acá... fue un estado de emoción violenta", confesó ante el magistrado.

¿Qué es un juicio abreviado? Para entender este desenlace, es necesario aclarar qué es un juicio abreviado. Se trata de una herramienta legal donde el acusado reconoce haber cometido el hecho y acepta la pena propuesta por la Fiscalía. Esto permite que el proceso termine de forma rápida sin necesidad de un juicio largo, siempre que el juez esté de acuerdo con el pacto entre las partes. En este caso, Duarte aceptó su culpabilidad para poner fin al proceso judicial de manera inmediata.

Tras el acuerdo, el juez condenó a Duarte a dos meses de prisión de ejecución condicional. En términos sencillos, esto significa que el condenado no debe cumplir la pena dentro de un penal o comisaría. La Justicia le otorga el beneficio de mantener su libertad siempre y cuando cumpla con ciertas "reglas de conducta".

Entre las obligaciones impuestas, Duarte tiene estrictamente prohibido acercarse a menos de 500 metros del domicilio de la víctima durante el tiempo que dure la condena. Si llegara a incumplir esta norma o cometiera un nuevo delito, el beneficio de la libertad se le retiraría y podría terminar tras las rejas. Con este fallo, y tras descartarse la acusación por amenazas, la causa quedó oficialmente cerrada.

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