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UFI ANIVI

Condenaron a un hombre por grooming contra un chico de 14 años que trabajaba en un club de polo de Caucete

En juicio abreviado, la Justicia sanjuanina le impuso ocho meses de prisión condicional por grooming. El acusado conoció al adolescente en su trabajo.

Por Germán González 5 de octubre de 2026 - 19:59

La Justicia de San Juan condenó en juicio abreviado a un hombre, Néstor Abel Álvarez Gallardo, de Caucete por grooming, delito previsto en el artículo 131 del Código Penal. La víctima es un adolescente de 14 años. La pena acordada es de ocho meses de prisión de ejecución condicional, con reglas de conducta.

Caso de grooming en Caucete

Según explicaron fuentes judiciales, el imputado y el menor no eran desconocidos. Se habían cruzado en un club de polo del departamento, donde el chico hacía una changa vinculada al cuidado de caballos. Allí trabajó alrededor de un mes y, en ese período, tuvo trato con el hombre.

El problema empezó cuando esa relación laboral terminó. En octubre de 2025, el hombre volvió a buscarlo, esta vez de forma directa, a través de WhatsApp desde su celular personal. En esos mensajes, de contenido de índole sexual, le pedía al adolescente conductas inapropiadas, según la acusación fiscal.

El adolescente no se quedó callado. Le contó lo que pasaba a su hermana, quien avisó enseguida a la madre. La mujer hizo la denuncia, y esa reacción rápida permitió cortar el acoso antes de que escalara a algo más grave.

La fiscal de la UFI ANIVI, Andrea Insegna, señaló en rueda de prensa que la condena pudo ser en suspenso porque el acusado no tenía antecedentes penales. Es un requisito indispensable para la ejecución condicional. Es decir, no irá a prisión efectiva mientras cumpla las reglas de conducta que se le impusieron.

El caso muestra un patrón que los especialistas señalan con frecuencia: el acoso a menores no siempre viene de extraños detrás de un perfil falso. A veces lo ejerce alguien del entorno cotidiano, que se vale de la confianza ganada en un espacio de trabajo o de actividades. Por eso, que el chico lo hablara en su casa y que la familia denunciara fue lo que frenó la situación.

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