A tres años del homicidio de Rosalba Albarracín, la investigación de la UFI Delitos Especiales sumó un elemento técnico fundamental: el hallazgo de un perfil genético positivo en la escena del crimen. Pero, hay cautela porque este hallazgo todavía no identifica directamente a un culpable, ya que la muestra debe ser comparada con los perfiles de los sospechosos.
Crimen de Rosalba Albarracín: una muestra de ADN dio positivo y hay una sospecha en el entorno familiar
El fiscal Roberto Ginsberg, de la UFI de Delitos Especiales, aclaró que existe un perfil genético positivo recolectado en la casa de Rosalba Albarracín.
Clarificación sobre la prueba de ADN en el caso
En rueda de prensa, el fiscal Roberto Ginsberg explicó que, si bien se cuenta con una muestra que arrojó un resultado positivo en el lugar del hecho, no se puede hablar aún de un sospechoso individualizado por ADN. Para avanzar en este sentido, la fiscalía solicitó autorización judicial para trasladar la evidencia al laboratorio de la provincia de Córdoba, que cuenta con tecnología más avanzada para procesar esta "prueba irreproducible" y así intentar develar la identidad del autor.
La hipótesis de la fiscalía: el entorno familiar bajo la lupa
Desde la fiscalía de Delitos Especiales, la principal línea investigativa apunta a personas del círculo íntimo y cercano de la jubilada de 71 años. El fiscal Ginsberg precisó que, aunque las sospechas recaen sobre el entorno, se descartado la participación de los hijos de la víctima en el hecho.
Hasta el momento, no hay personas detenidas ni formalizadas en la causa. Según las fuentes, los sospechosos se encuentran a disposición de la justicia, pero para solicitar medidas coercitivas como la prisión preventiva, el código exige primero formalizar la imputación, algo que aún no sucedió debido a que se esperan los resultados de los cotejos genéticos.
Un crimen sin cerraduras forzadas
El hecho, ocurrido el 14 de marzo de 2023, se caracterizó por su extrema violencia. Rosalba fue hallada en un pasillo de su casa con fracturas en el rostro y la base del cráneo. La teoría de la fiscalía sugiere que la víctima permitió el ingreso del atacante, ya que no se encontraron cerraduras forzadas.
Aunque inicialmente se barajó la hipótesis de un robo debido a que se encontraron cajones abiertos en la vivienda, Ginsberg señaló que no se confirmó la falta de objetos de valor importantes, lo que hace que el móvil del crimen siga siendo materia de investigación.