En declaraciones a ACI Prensa, el P. Eduardo Hayen Cuarón, sacerdote y exorcista de la Diócesis mexicana de Ciudad Juárez, señaló que la “presencia de prácticas satánicas” en el mundo del crimen organizado no sólo está relacionada con “perturbaciones mentales o emocionales de quienes las practican”, sino que muchas veces tiene que ver con “la presencia oscura y espiritual del ángel caído, que opera en las almas para sujetarlas en el pecado con ataduras cada vez más fuertes”.

Esto se produce de forma dramática, indicó, “en el mundo del crimen organizado, donde la destrucción de las personas y de la vida social es rápida”. Los criminales, señaló, “buscan refugio en un culto que creen que les provee de seguridad y que dará éxito a sus operaciones”.

“Son personas que viven su vida en actividades ‘límite’ y buscan una especie de protección mágica. Pero es contradictorio que, buscando proteger sus vidas, recurran a la muerte para que los salve de la muerte”, señaló el exorcista.

Para el P. Hayen, adoptar estas creencias satánicas “intensifica la brutalidad y la violencia”.

El exorcista hizo luego una distinción entre dos tipos de satanismo, y señaló que existe “uno que cree en Lucifer como el ángel portador de la luz y la libertad, el cual se basa en la adquisición de ciertos conocimientos esotéricos o no”.

Por otro lado,señaló, hay un “satanismo donde se promueven rituales de adoración a Satanás con prácticas sexuales depravadas y ofrecimiento de sangre, que puede ser a través de la tortura de sus víctimas y de la ofrenda de partes de sus cuerpos”.