Pablo Laurta, detenido por asesinar a su expareja Luna Giardina, a su exsuegra Mariel Zamudio y al remisero Martín Palacio, sumó una nueva imputación por parte de la Justicia de Córdoba en la que se lo acusa por tenencia de imágenes de representaciones de menores de 18 años en actividades sexuales explícitas.
El hallazgo de las imágenes se produjo cuando los investigadores analizaron el teléfono celular que le incautaron al momento de su detención. Fue el fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual del Primer Turno, Juan Ávila Echenique, quien lo imputó por el nuevo cargo.
Laurta ya está acusado en Córdoba por homicidio calificado por el vínculo, alevosía y violencia de género, por los femicidios de Giardina y Zamudio, a quienes mató. Después secuestró a su hijo, que entonces tenía cinco años, y huyó con él. Fue detenido en Entre Ríos cuando se preparaba para escapar a Uruguay, su país de origen.
También está acusado por la Justicia entrerriana por el asesinato de Martín Sebastián Palacio, chofer de una aplicación al que había contratado el 7 de octubre para que lo trasladara desde Concordia hasta Rafaela, en el oeste santafesino. Durante el trayecto, Laurta tomó el control del vehículo, asesinó y descuartizó a Palacio y prendió fuego al auto cuando llegó a Córdoba.
A esas causas se le suma la nueva imputación. En el teléfono móvil que le secuestraron cuando fue detenido había, según la Justicia, archivos que evidenciarían la circulación y recepción de material de abuso sexual infantil (MASI).
Entre las fotos halladas hay escenas de adultos varones en actividades explícitas, desde tocamientos a penetraciones, de niños y de niñas.
La semana pasada Laurta fue trasladado desde Córdoba a la Jefatura Departamental de Policía de Concordia, tras cumplir los 120 días de prisión preventiva por los femicidios.
Está alojado en la Jefatura Departamental de Concordia hasta tanto se realice la audiencia ante el Juzgado de Garantías N° 4, donde la Fiscalía pedirá que la prisión preventiva por el crimen de Palacio se prorrogue por otro período más, al fundamentar un peligro de fuga.
En ese traslado, al ingresar a la Departamental y durante un fugaz contacto con los periodistas, Laurta gritó: “La Justicia no investigó los secuestros y abusos a mi hijo. Quiero que se sepa la verdad. Sobre lo mío, espero que siga el curso de la Justicia y se sepa la verdad”.
El niño cumplió seis años tres días después de que su padre matara a su madre y a su abuela, y dos días después de ser rescatado por la policía en un hotel de Gualeguaychú. Desde entonces, permanece bajo la protección de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) de Córdoba.
Cuando Laurta regrese a la provincia de Córdoba volverá a ser alojado en un sector de máxima seguridad de la cárcel de Cruz del Eje, donde permanece aislado y sin contacto con otros internos.

