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Ingeniero Sanjuanino

"Era una persona maravillosa": habló la familia del ingeniero sanjuanino asesinado en España

Facundo Rico tenía 37 años y fue atacado con 13 puñaladas en Madrid. Sus allegados lo recordaron como un profesional ejemplar y solidario.

Por Redacción Diario de Cuyo 24 de julio de 2026 - 16:28

La familia de Facundo Leonel Rico Castro, el ingeniero sanjuanino asesinado el 14 de julio en Madrid, rompió el silencio y expresó su dolor por el crimen. En las declaraciones, sus allegados evitaron difundir versiones sin confirmar y eligieron recordar al joven por su calidad humana y trayectoria profesional.

Facundo era una persona maravillosa y ejemplar. Un chico que fue un gran hijo, un excelente primo, que jamás estuvo involucrado en problemas, solidario y excelente profesional”, expresaron sus familiares. Además, definieron el desenlace como una verdadera desgracia para sus padres y para todo su entorno.

El mensaje de una familia atravesada por el dolor

Desde el entorno de Rico señalaron que no podían aportar más información que la conocida públicamente, ya que el expediente fue investigado por las autoridades españolas. Su mensaje se concentró en preservar la memoria del ingeniero y evitar alimentar especulaciones sobre las circunstancias que rodearon el ataque.

Un antiguo vecino también lo despidió públicamente y lo describió como una persona “brillante”. Recordó que Facundo había viajado a España para especializarse, consiguió desarrollarse profesionalmente y, con el tiempo, sus padres también se radicaron en ese país.

Rico se había recibido de ingeniero electrónico en 2014 y estaba especializado en telecomunicaciones y energías renovables. Durante su formación realizó una pasantía en el Instituto Nacional de Prevención Sísmica y fue ayudante de cátedra en la Universidad Nacional de San Juan.

En enero de 2016 se trasladó a España para continuar sus estudios en la Universidad Carlos III de Madrid. Posteriormente trabajó en compañías vinculadas con plantas solares, análisis termográfico y sistemas de eficiencia energética. En junio había sido ascendido dentro de GreenPowerMonitor.

El ingeniero sanjuanino construyó en España una destacada carrera vinculada con las telecomunicaciones y las energías renovables.

El crimen: gas pimienta y 13 puñaladas

El homicidio ocurrió durante la mañana del martes 14 de julio, en el departamento que Facundo alquilaba en el barrio Las Tablas, dentro del distrito madrileño de Fuencarral. Los investigadores determinaron que el agresor, un hombre español de 65 años, ingresó a la vivienda y mantuvo un enfrentamiento con la víctima.

La puerta no presentaba signos de haber sido forzada, por lo que la Policía consideró que Rico conocía al visitante o le permitió entrar. En las paredes encontraron restos de gas pimienta, presuntamente utilizado para reducir su capacidad de defensa, mientras que el arma blanca quedó junto al cuerpo.

La agresión terminó en la cocina. Facundo recibió 13 puñaladas, algunas en la espalda y en la zona del omóplato. Los servicios de emergencia intentaron reanimarlo durante unos 45 minutos, pero no pudieron salvarlo.

Los gritos y un fuerte olor químico alertaron a una vecina, quien se comunicó con el portero de la urbanización. El encargado se cruzó con un hombre que abandonaba el edificio y su testimonio, junto con las cámaras de seguridad, resultó clave para reconstruir la huida.

Una obsesión por una supuesta infidelidad

La investigación de la Policía Nacional española estableció como principal hipótesis un ataque motivado por celos y una supuesta infidelidad. El agresor sospechaba que su esposa mantenía una relación con Facundo, aunque esa vinculación sentimental nunca fue confirmada.

Los investigadores sí comprobaron que Rico y la mujer asistían al mismo gimnasio, ubicado cerca del domicilio del ingeniero. De acuerdo con la reconstrucción, el esposo habría desarrollado una obsesión alrededor de esa relación y acudió armado a la vivienda.

Después del crimen, el sospechoso escapó en un automóvil rojo hacia La Adrada, una localidad de la provincia de Ávila donde tenía otra propiedad. Al día siguiente fue hallado muerto en la zona del Charco de la Olla, después de quitarse la vida.

El fallecimiento del presunto homicida impide que el caso avance hacia un juicio penal. No obstante, la Policía española consideró esclarecido el crimen mediante las cámaras, los testimonios, el recorrido del vehículo y las evidencias recogidas dentro del departamento.

Para la familia, detrás de los detalles policiales permanece la pérdida de un joven que había construido una vida profesional lejos de San Juan. Su mensaje buscó devolverle un rostro a la víctima: un hijo, un primo y un ingeniero solidario, cuya vida terminó de manera brutal a los 37 años.

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