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INVESTIGACIÓN

Escalofriantes detalles del crimen del exdocente de la UNSJ en Madrid: infidelidad, gas pimienta y 14 puñaladas mortales

Facundo Rico fue asesinado a manos del hombre que lo acusó de haberse acostado con su mujer.

23 de julio de 2026 - 09:33

El crimen de Las Tablas ha quedado resuelto una vez se ha conocido que han sido dos las vidas que se han quedado por el camino. La de Facundo Rico, el ingeniero argentino de 37 años que fue docente de la UNSJ, recibió 14 puñaladas el pasado martes 14 de julio en la casa donde vivía de alquiler, y la del autor del crimen, Alberto Juan, que, tras terminar con la vida del que pensaba que era el amante de su mujer, decidió huir lejos de Madrid y acabar con la suya, según relata en la reconstrucción de los hechos la Policía Nacional adelantada por El Periódico. La investigación policial señala que el autor del crimen vivía obsesionado con esa supuesta relación y que el día del crimen acudió a la casa de Facundo con un cuchillo y gas pimienta, resuelto a cometer el crimen.

Juan, que tenía bien estudiados los pasos de su víctima, llegó por la mañana al número 4 de la calle Cirauqui armado con un spray de gas pimienta y un cuchillo de cocina de unos 20 centímetros. Tras llamar al timbre, el ingeniero argentino, que lo conocía, abrió la puerta sin que pudiera sospechar de nada de lo que iba a pasar después. Una vez dentro del domicilio, y tras rociarle con gas pimienta, le propinó 14 puñaladas, 11 en la parte frontal del cuerpo y otras tres por la espalda, dejando a la víctima en la cocina en medio de un gran charco de sangre.

En la urbanización de Las Tablas, los vecinos alertaron a emergencias de que se desprendía un fuerte olor a gas desde el piso en el que se encontraba el cuerpo del fallecido, donde además se habían escuchado gritos momentos antes. Los bomberos del Ayuntamiento de Madrid entraron en la casa a través de una ventana y se encontraron con el cuerpo tendido en el suelo. El Samur certificó el fallecimiento de Facundo Rico tras intentar reanimarlo durante 45 minutos aproximadamente.

Huida lejos de Madrid

El agresor había abandonado de manera precipitada el escenario del crimen, dejando el cuchillo al lado de la víctima, bajo el camuflaje que le propiciaban la gorra y las gafas de sol que portaba. En el camino se cruzó con Carlos, el portero, que sería alertado por una vecina de una serie de gritos y un fuerte olor químico.

El homicida cogió su coche rojo y se marchó a una segunda vivienda que tenía en propiedad en La Adrada, localidad de 3.000 habitantes en la provincia de Ávila, donde pasó las siguientes horas junto a su esposa de la que, al parecer, estaba en proceso de separación. A la mañana siguiente, Alberto Juan abandonó su domicilio y se dirigió hacia la zona de la Charca de la Hoya, donde terminó con su vida arrojándose por un barranco.

Según cuenta El Periódico, el matrimonio pasaba por un momento complicado, con el proceso de separación que había iniciado la esposa, más cercana a la edad de su presunto amante que a la de su marido, de 65 años.

Según averiguaciones del Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional, esta mujer y la víctima se conocieron al coincidir en un gimnasio de Las Tablas cercano al lugar del crimen. Según averiguaciones del Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional, esta mujer y la víctima se conocieron al coincidir en un gimnasio de Las Tablas cercano al lugar del crimen.

La Policía comunicó a la mujer las sospechas de que el autor de la muerte era su marido, como ha contado El País. Esta, al parecer, quedó impactada al momento y comentó que al volver a su casa de La Adrada le había comentado que venía de hacer unas gestiones, sin que ella se preocupara más por cuáles podían ser.

Tras esta investigación, que ha reconstruido una serie de acontecimientos que confirman que el ataque estaba planificado, el caso queda cerrado por parte del Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional en Madrid, pues al haber fallecido el presunto autor del crimen, no existe posibilidad alguna de continuar con la causa.

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