El 12 de febrero de 2026 se conocieron los argumentos del fallo que condenó al albañil que le disparó por la espalda a su pareja en Pocito. Con los fundamentos ya expuestos, desde la Unidad Fiscal CAVIG anticiparon que impugnarán la sentencia, al sostener que el caso debió encuadrarse como tentativa de homicidio agravado y no como lesiones graves.
El tribunal, integrado por los jueces Mariano Carrera, Sergio López Martí y Verónica Chicón, condenó a Luis Sebastián Piñones a ocho años y cuatro meses de prisión por lesiones graves agravadas y amenazas contra una sobrina de la víctima. Además, unificó esa pena con una condena anterior de cuatro meses por un hecho cometido en flagrancia. También resolvió mantener la prisión preventiva hasta que la sentencia quede firme.
Sin embargo, por mayoría, los magistrados descartaron la acusación más grave impulsada por el Ministerio Público: tentativa de homicidio triplemente agravado —por el vínculo, por el uso de arma de fuego y por mediar violencia de género—.
Fuentes judiciales confirmaron que la fiscalía apelará la resolución. Si bien dentro de la UFI reconocen que la pena impuesta es elevada en comparación con otras condenas por lesiones graves, mantienen su postura original respecto de la calificación legal.
En el juicio, el fiscal Leonardo Arancibia había solicitado 22 años de prisión al considerar acreditado un intento de femicidio. Tras la declaración de culpabilidad por un delito menor, pidió 12 años y la unificación con la condena previa.
La estrategia de la defensora oficial Sandra Leveque logró su objetivo principal: evitar la condena por tentativa de femicidio y encuadrar el hecho como lesiones graves.
Durante los alegatos, Leveque negó la existencia de amenazas y rechazó que hubiera un contexto de violencia de género. Si bien reconoció el vínculo entre Piñones y la víctima, argumentó que su defendido actuó en defensa propia y cuestionó la construcción del caso por parte de la fiscalía.
En contraposición, Arancibia y la fiscal ayudante Erica Funes sostuvieron que el acusado intentó matar a su pareja tras años de violencia y remarcaron que el disparo fue efectuado por la espalda. También solicitaron que se lo responsabilizara por las amenazas a la sobrina de la mujer, quien intervino la noche del ataque.
El ataque en Pocito
El hecho ocurrió el 3 de julio del 2024 pasado en una vivienda del barrio Conjunto 7, en Pocito. Según la investigación, una discusión de pareja escaló primero en una golpiza y luego en un disparo.
La víctima declaró durante el juicio y relató la violencia de esa noche. Contó que pasó horas pidiéndole que se retirara de la casa, que fue agredida físicamente y que desconocía que Piñones tuviera un arma hasta el momento en que le disparó. Según su testimonio, el acusado la encerró en una habitación y la situación terminó con la intervención de su hijo.

